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Frágil equilibrio, una ventana al mundo

LUIS RODRÍGUEZ | 12/1/2017
La opera prima de Guillermo García López, Frágil Equilibrio, es una ventana a la realidad de millones de personas; amenazados por la falta de perspectivas económicas, obligados a emigrar huyendo de la guerra o inmersos en el vacío existencial, la película nos invita a reflexionar sobre diferentes realidades de la mano del ex presidente uruguayo José Mujica.

Daos prisa en sacar vuestras entradas, aún la podéis encontrar en cartelera. Si tenéis suerte, vivís en Madrid y los veis en los cines Princesa podréis intercambiar puntos de vista con su director, su proceso creativo y profundizar sobre una película cargada de humanidad y poesía.


Frágil Equilibrio - Trailer (Castellano) from SINTAGMA FILMS on Vimeo.



Guillermo, cuéntanos un poco de tu trayectoria profesional y por qué decidiste embarcarte en este proyecto.

Frágil Equilibrio es mi primer largometraje como director. Hace unos años fundé junto con Pedro González Kühn y David Guerrero Pérez una productora, Sintagma Films, a través de la cual producimos proyectos audiovisuales. Uno de ellos fue La Gran Desilusión, dirigido por mi socio Pedro y nominado a los Goya 2014 a mejor cortometraje documental. Bajo el nombre de LOÜK, trabajamos en conjunto Pedro y yo como binomio de directores para proyectos publicitarios, también.

Decidimos embarcarnos en este proyecto con la convicción de que el mensaje de José Mujica es algo útil y necesario en el tiempo en que vivimos. Una puerta para la esperanza en un sistema que parece haber olvidado la fragilidad de la vida y lo poco que nos preocupamos por mantenerla.

Las palabras de José Mujica, además de ser un referente por su contenido filosófico y humanista, tienen un fuerte sentido cinematográfico: habla en imágenes y tiene una componente poética. Decidimos ubicarlo en una película, donde pudiéramos contar también historias de actualidad y profundizar en las conexiones entre ellas.

Uno de los denominadores comunes entre las historias es que precisamente las vidas de los protagonistas están amenazadas. Los emigrantes africanos, las familias desahuciadas en España, los ejecutivos japoneses esclavos en una espiral de consumo y trabajo... Todos ellos luchan por la vida.


¿Cuál era el objetivo de este documental y qué tratabais de comunicar?

Mujica habla de un mundo que nos resulta muy interesante: un mundo donde todo está relacionado, un mundo lleno de contradicciones, una torre de Babel donde hay multitud de etnias, colores, sonidos, texturas... Me parece que en las historias que se narran en "Frágil Equilibrio" hay un poco de cada uno de nosotros, hablan de un discurso común: el del ser humano.

Es un viaje hacia la libertad. Ese viaje comienza en África, donde las personas cruzan desiertos y mares para poder cubrir las necesidades básicas de sus familias, para sentirse vivos, tener un nombre tal y como dicen ellos mismos. Al otro lado de la valla, en ese Primer Mundo donde se supone que van a alcanzar la libertad, nos encontramos con un paisaje desolador: familias enteras que formaban parte del sistema ahora son expulsadas de él, desahuciadas incluso de sus propios hogares.

Un Primer Mundo lleno de pobreza y contradicciones. Al final del viaje, al otro lado del mundo, en una sociedad donde abundan el trabajo y los bienes de consumo que otros buscan, es donde encontramos a auténticos esclavos de sí mismos: ejecutivos asalariados de grandes corporaciones cuya vida se limita a trabajar y consumir. El documental plantea numerosas preguntas que cada uno, desde su perspectiva, puede responder. Plantea una mirada honesta en el espejo de cada uno de nosotros.


¿Cuál está siendo la acogida por parte del público?

Vamos a por la octava semana en cartelera, llevamos desde el comienzo yendo a todos los pases en Madrid a presentar la película y a tener coloquios posteriores con los espectadores y seguimos viendo cómo las salas se llenan. La película se está proyectando en numerosas salas de España, estamos concretando muchas otras ventanas de difusión en el resto del mundo y el boca a boca parece estar funcionando muy bien, el público sale de los visionados convencido de que el documental debe verse en muchos lugares por muchas personas, de que el mensaje tiene que llegar lejos.

Por lo que podemos conversar con el público, la gente se siente sobrecogida por las historias que se cuentan, en muchos casos identificada con algunas o con todas ellas, hay comentarios muy positivos por cómo se cuentan: la fotografía, la música, el sonido, el montaje... El uso de los elementos cinematográficos permite a los espectadores ese acercamiento, esa inmersión en la historia, sienten que viajan con la película.

Hay mucho agradecimiento en sus comentarios, aprecian la vitalidad que tiene el documental aun narrando historias tan crudas, se sienten con ganas de seguir luchando en sus propias vidas, de cambiar las cosas pero con la sensación de que pueden hacerlo, de que tienen herramientas. No surge el impedimento de que somos demasiado pequeños para cambiar un mundo tan grande. También genera comentarios muy autocríticos, incluso hay personas preocupadas porque no se les olvide lo que han sentido durante y después del visionado, quieren que permanezcan las reflexiones.

Hay algo que nos emociona mucho y es la implicación de la gente con el mensaje, muchas personas quieren saber cómo va a ser la distribución y cómo vamos a conseguir que la película llegue lo más lejos posible. Preguntan cómo pueden colaborar en ello. Es gracias al público que la película está llegando lejos y los que estamos agradecidos somos nosotros.

Fue una grata sorpresa encontrarnos al director después del pase. ¿Por qué acudís día tras día a la sala?

Cuando mostramos la película a José Mujica estuvimos hablando mucho sobre la importancia de la cultura, del cine, para generar un diálogo. Sostiene Mujica que una conversación puede ser el comienzo de algo muy grande... Nosotros, desde los primeros pases con público en la SEMINCI de Valladolid, comprobamos que la película atraía a mucha gente a la sala, llenamos los dos pases que tuvimos allí.

En el IDFA de Amsterdam, el festival de documentales más importante del mundo, fue el estreno internacional y llenamos la sala 1 del teatro Tuschinski, con aforo de unas 700 personas. Pasamos por el Festival de Gijón y en el pase que tuvimos vinieron muchos espectadores. Y en las salas comerciales, lo que te decía antes. Para nosotros es un regalo sentir este interés de la gente, pero más aun cuando en todo este recorrido las conversaciones posteriores han sido extensas y muy enriquecedoras.

La gente se queda después de la película y quiere conversar. Y podemos comprobar de primera mano lo que genera la película, tal y como te comentaba antes. En Frágil Equilibrio, entre otras cosas, se habla de lo importante de construir desde lo colectivo. Si ya el cine es un hecho colectivo, el poder tener ese diálogo con el público lo es aun más. Pensamos que estar presentes en todos los pases que podemos es consecuente con una película como esta.
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