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Cuidado con la lectina, ¿un nuevo alérgeno oculto en frutas y verduras?

ALFONSO MARESCHAL | 16/5/2017
Tal y como explica el Dr. Steven Gundry en su nuevo libro, La paradoja de la planta, muchos de los alimentos que consideramos "beneficiosos" para la salud esconden ciertos daños que no somos capaces de apreciar. Muchas veces los omitimos, pues nuestro contador de calorías prevalece sobre los verdaderos hábitos saludables, pero pueden traernos tantos problemas como lo hace el consumo de gluten en un celíaco.

En su obra, el Dr. Gundry nos cuenta cómo las plantas siempre han tratado de defenderse de los humanos y del resto de seres vivos, especialmente de acabar siendo devoradas por ellos. Las setas venenosas siempre fueron el ejemplo más claro, pero la naturaleza no se deja pisar y nos advierte que, si tomamos los frutos equivocados en el momento equivocado, nuestra salud se verá perjudicada.

Es lo que ocurre con las lectinas, una proteína que se encuentra en frutas y legumbres, como tomates o guisantes, y en algunos productos lácteos. El problema deriva en que pueden tener ciertas propiedades tóxicas e inflamatorias, y que el consumo de determinados tipos puede causar vómitos, diarrea y dolor abdominal. Hay una en concreto, que deriva de la planta del ricino, que podría causar la muerte de quien la ingiriese, pero, afortunadamente, se conoce su condición venenosa y la naturaleza nos ayuda mostrándonos los pinchos que salen de su fruto. Como decíamos al principio, es su manera de no dejarse pisar y de advertirnos, aunque a veces no funcione.

Gundry argumenta que las lectinas "están diseñadas por la naturaleza para protegerla de los depredadores. Una vez ingeridas, despiertan una guerra química en nuestro organismo, causando reacciones inflamatorias que pueden conducir al aumento de peso y a graves problemas de salud". Para evitarlo, nos propone ciertos remedios, como pelar las verduras o comprar fruta de temporada. También recomienda sustituir el arroz integral por arroz blanco o poner en remojo los granos antes de cocinarlos. Alguno de los alimentos de los que no debemos preocuparnos son: las aceitunas, el aceite de oliva, las verduras con hoja verde (acelgas o espinacas) o las verduras crucíferas (coliflor, coles de Bruselas, brócoli).

Tal y como recoge The Telegraph, se solía pensar que la intolerancia al trigo estaba relacionada con la alergia al gluten, pero algunas investigaciones determinan que podría deberse a la sensibilidad a la aglutinina, una lectina presente en él. Y como este caso, tantos otros; por eso recomendamos que cocine y prepare correctamente sus alimentos, especialmente los de origen vegetal, para que no acabe padeciendo los síntomas relativos a esta intolerancia. Y, si los sufre, acuda a un especialista para tratar de modificar su dieta.
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