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20 Minutos

El deporte necesita un nuevo McEnroe

ÓSCAR PASTORIZA | 16/2/2017
En los tiempos de lo deportivamente correcto sería impensable que John McEnroe medrase. Son tiempos de asentir, de no quejarse más alto de la cuenta y de no poner ni una sola de gota picante al deporte. Sí, todos hemos crecido con el mito de los deportistas ejemplificantes y del reflejo social que estos deben tener. Hoy, aprovechamos el cumpleaños del gran John, para pedirle al deporte que nos traiga unas gotas de su carácter a este siglo XXI que ha levantado ídolos con algo menos sudor y menos barro de lo que fueron los ochenta.

Puede que ahora fueran malos tiempos para ser John McEnroe, de encararse con el árbitro, quejarse airadamente entre punto y punto y acabar estallando raquetas. La realidad es que no tiene pinta de que los que crecimos viendo los puntos al viejo Joe luego saliéramos más violentos de la cuenta, protestones y nos dedicásemos a quemar contenedores en nuestros ratos libres. Tampoco parece que porque ahora los futbolistas, deportistas y demás celebrities sean modelos de conducta los cafres no existan en los campos de fútbol.

Y sí, el que dice McEnroe podría decir Futre, Stoichkov, Gary Payton, Dennis Rodman u otra media docena de deportistas de lengua larga y malos modales. Los famosos Bad Boys de los Pistons ahora mismo estarían en prisión preventiva, los aguerridos Celtics de finales de los ochenta no correrían mejor suerte y futbolistas como Alexanco o Goyo Benito ahora tendrían prohibida la entrada al césped.

Bajo el mantra de ‘violencia’ se ha capado virtualmente la esencia de competitividad del deporte y la adrenalina que éste genera con el leit motiv de ‘ejemplificar’. Resulta irónico cuando luego la ejemplijicidad pasa de puntillas por comportamientos extradeportivos en redes sociales, al volante o en discotecas de postín y postín y medio donde los ídolos cordiales hacen de todo menos dar ejemplo.

Puede que sea un signo de los tiempos o puede que algunos nos hagamos viejos. Imagino que será una mezcla de ambos pero cada día tengo más claro que al deporte actual no le vendrían mal un par de McEnroes por barba, siempre sin pasarse, pero recordándonos que en la esencia de la competición está la rivalidad y la pasión.
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