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Cuando brillan Lori Meyers, entrevista bajo el sol

CARLOS H. VÁZQUEZ | 16/2/2017
De alguien que te enseña música sólo puedes esperar que te cambie la vida. Y además de verdad, porque las canciones son las que te eligen a ti (¿quién dijo esto antes?). Lori Meyers sacan disco, se titula En La Espiral (Universal, 2017), y tienen algo que contar.

Salir con Noni, Alejandro y Alfredo puede ser divertido. "¡Aquí no se piden fantas!", bromean los tres cuando les preguntan qué van a tomar (cerveza, por supuesto). Si se está bien y se habla de música, ¿quién tiene el teléfono del dealer? Granada siempre ha dado buena música. Allí hay "algo". Ellos, los Lori, han pasado por el trámite del garito, como muchos grupos que empezaron quemando la postadolescencia haciendo canciones los sábados por la noche, como cuando vibran los auriculares por querer lo mismo que da un concierto pero cerrando los ojos y subiendo al máximo el volumen. Ya lo decían Sidonie: "Que ahora toquen Lori Meyers, que tengo ganas de bailar".

¿Os gusta la arqueología?

Alejandro: El que nos arregla las guitarras (Francis) era arqueólogo, pero no le iba bien y se ha puesto a arreglar las guitarras y ponerlas perfectas para nosotros. La única relación que tengo con la arqueología es esa.

[Con motivo de la pregunta, se muestra un ejemplar de la revista Popular 1 donde aparece una entrevista al grupo que data del 2005. "Esta revista la tuvimos nosotros en El Ruido [el Ruido Rosa, clásico pub de Granada]", dice Noni. "¿Dices arqueología porque nos ves arcaicos aquí, ¿no?", añade bromeando Alfredo.]

Desde 2004 y 2005, sobre todo partiendo de Viaje de estudios, ¿qué le ha pasado al grupo, musicalmente hablando?

Noni: Siempre quiero pensar que hemos tenido algo de suerte y que hemos trabajado mucho. Sé cuánto ensayábamos, cuánto nos gustaba la música, lo que hemos tenido, lo que nuestros familiares han tenido que hacer por nosotros, lo que hay… Eso es lo que veo. Pero también pienso que hay que tener suerte en todo y suerte de estar en un bar, donde yo me encontraba, y ponerle una maqueta a un tío que tiene un sello discográfico. Hay que tener suerte para que te haya salido una canción buena y que le guste a alguien. Es lo único que pienso. Hemos sido un grupo constante y nuestra intención nunca fue la de triunfar con Viaje de estudios o con Hostal Pimodán, sino hacer una carrera pasito a pasito. Ahí es donde también hemos sido suertudos y donde hemos podido conseguir nuestra carrera como la queríamos, poco a poco. Pienso y quiero creer que hay algo de suerte pero mucho de esfuerzo.

¿Y cuál es la prioridad: suerte o trabajo?

Noni: El trabajo.

Alfredo: Es la típica cosa obvia, ¿no? O sea, si no te compras el boleto no te va a tocar la lotería. Cuanto más compres, más posibilidades tienes.

Noni: Es cierto que nosotros ahora no ensayamos como antes.

Alfredo: Pero hay que estar pensando en mejorar y en trabajar porque el grupo vaya hacia delante. No estancarte. Creo que es lo que hace que el grupo siga vivo.

Alejandro: Después de todo, los grupos grandes que llegan tienen mucho trabajo detrás. Obviamente, nadie es reconocido, nadie llega arriba o nadie tiene diez discos grabados si no hay un trabajo detrás. Pero hay componentes, factores (llámalo suerte) que pueden ser el momento en el que estés y cuando estés. A nosotros nos ha pasado eso un poco. Empezamos muy jóvenes, cuando esta escena apenas se llevaba, y hemos visto cómo ha ido creciendo a la par que nosotros. Hay un dualismo en el trabajo que hemos ido llevando durante años y también la suerte de que en esta época la música y nuestro estilo está en auge.

¿A qué llamáis "estilo vuestro"?

Noni: Cuando hablamos de nuestro estilo hablamos de nosotros cuando empezamos. En ese momento había una música, efectiva para la época, que sabíamos que era el producto, pero lo que queríamos nosotros era hacer canciones que nos llenaran y que no tuvieran los cánones establecidos por la industria. Eso es lo que llamamos "nuestro estilo".

Alfredo: Cuando hablamos de la industria del momento nos referimos a Enrique Iglesias, por ejemplo. La industria no son Lori Meyers o Love Of Lesbian; la industria real es otra cosa. Nosotros estamos muy abajo respecto al mainstream real.

Alejandro: Recuerdo que en 2004 todo era Operación Triunfo, latineo… Era la época de la factoría OT, de productos comerciales. Creo que la música en España, sobre todo el rock y el pop más independiente, estaba desvirtuada y se encontraba en un fondo donde algunas cadenas te podían pinchar. Cuando nosotros empezamos, la radio que te podía pinchar y a la que aspirábamos era la de Julio Ruiz, Ordovás… O sea, Radio 3. ¡Y ya era mucho! Pero bueno, eran los medios a los que teníamos acceso.

Pero además de las radios y las teles, los bares tendrían su importancia también. Noni ha hablado antes del Ruido Rosa, donde se puso la primera maqueta.

Noni: Había varios bares en Granada que ponían música medioguay. Mira, sobre lo que te he dicho antes de la suerte: Una noche, en el Ruido Rosa, estaba poniendo música. Pinché todo el repertorio de Houston Party [sello discográfico] porque éramos hiperfans. ¡Pues resulta que allí, en el bar, estaba el tío de Houston Party! Yo no lo conocía, pero sabía que era uno de los Parkinson DC, aunque no había visto una foto suya [se refiere a Jaime Hernández, fundador del sello Houston Party y miembro de Parkinson DC]. Luego, cuando cerré el bar, fue cuando me dijo quién era. Entonces, le saqué una maqueta de Lori Meyers que tenía guardada. Se llevó la maqueta y al tiempo recibimos un mail en el que nos decían que querían grabar un disco con nosotros. Ahí es donde digo yo que está la suerte y lo de estar en el momento adecuado.

Aquella maqueta fue la de Viaje de estudios, entiendo.

Noni: Sí. Teníamos una maqueta que se llamaba Viaje de estudios de mis neuronas, pero lo adaptamos para que no fuera tan largo. ¡Fue nuestro primer paso mainstream! (Risas)

¿Cuándo han tenido que dejar de pedir permiso los Lori Meyers para hacer las cosas?

Noni: Bueno, yo pido permiso para hacer cosas, claro. Incluso necesitamos colaboración con la discográfica, con la agencia de management y tal. Pedimos ayuda y necesitamos cosas, pero en lo artístico nunca hemos pedido permiso. Es que fue una casualidad: Nos descubre Jaime de Houston Party y nosotros hicimos dos discos con ellos (Viaje de estudios y Hostal Pimodán). Fue una época convulsa, pero un tiempo después nos ficha Universal. Nosotros ya sabíamos que teníamos algo hecho. Recuerdo que era Borja Prieto el que estaba manejándonos, y alguien que conozca a Borja Prieto sabe que él, en la vida, va a meterse en lo artístico.

Alfredo: También nos hemos ido profesionalizando en el sonido. En España se cree que algo es mainstream porque suena bien, profesional y con calidad. Son historias que en otros sitios, a lo mejor, no tienen. Hay mogollón de grupos indies que suenan limpios.

Noni: Como pasó con Cuando el destino nos alcance. Llevábamos unas maquetas electrónicas, algunas de ocho minutos, otras con guitarras saturadas de tantos minutos… Se intentó hacer el disco como nosotros queríamos, pero eso no significa que en realidad no quisiéramos hacerlo así. Lo que pasaba en ese momento es que no queríamos hacer otra vez Cronolánea. Son aprendizajes que te llevan a otros sitios. Lo que nunca quisimos fue repetirnos, y marcarnos retos era lo que más nos atraía artísticamente.

Me pregunto si con Impronta, entonces, hubo que demostrar algo. Os cayeron hostias con ese disco.

Noni: Y mientras nos daban hostias no paraba de triunfar Mi realidad (single de Cuando el destino nos alcance).

Alfredo: Y sigue triunfando.

Noni: Los que dan hostias en ese momento no las dieron con Hostal Pimodán, pero tampoco venía mucha gente a vernos entonces. Todas las evoluciones son buenas si buscas tu personalidad artística. Nosotros somos niños inquietos que nos juntamos justo por la inquietud por la música. Nos gusta mucho y era lo que más queríamos hacer. Nos metimos a hacer discos y sabíamos perfectamente que no era un juego, sino nuestra manera de expresarnos. Es imposible que cambiemos algo, porque es nuestra forma de hacer las cosas y de hacer canciones. No sabemos hacerlo de otra forma. A un grupo como nosotros es complicado decirle "necesitamos esto", porque no vamos a poder hacerlo. Aunque quisiéramos ser televisivos, que despuntáramos, no serviríamos para eso. La cagaríamos. Se nos escapa la sinceridad. Y con el sello discográfico, imagínate. ¡Y con la agencia de management! ¿Qué nos va a decir Mariño [Carlos Mariño, director de Spanish Bombs] si él ha tenido a tantos grupos? Nadie nos dice nada, y eso es lo más bueno que tenemos. Somos libres en cada concierto, en cada disco… No es lo que quiera éste o el otro, no, es lo que nosotros queremos hacer. Tenemos pilares esenciales (nuestras familias, Universal…) que nos dicen: "Haced la cosas como vosotros queráis. Sed felices". Y ya está.

Supongo que entre vosotros también habláis, por lo que habrá un acuerdo común cuando se toman decisiones, sobre todo artísticas.

Noni: Claro. Y buscamos un acuerdo mutuo. Yo, en algunas cosas, soy más radical, pero lo bueno que tiene es que nos complementamos. Lo más radical de mí, lo más sopesado de Álex o lo más calmado de Alfredo compensa todo. Buscamos una opinión continua para nosotros. Sabemos que cada uno piensa una cosa y que son nuestras decisiones las que tomamos para el disco. Esa manera de hacer las cosas se traspasa de nuevo a nuestra compañía y a la gente que nos apoya en este barco, donde estamos todos.

En Lori Meyers, ¿el roce hace callo o hace ampollas?

Noni: Después de tanto tiempo, nosotros hacemos lo mismo que hacen las parejas que tienen relaciones largas: Nos ponemos a cenar y estamos mirando el móvil (risas).

Alejandro: El callo es chungo porque al final hay que extirparlo. Se supone que si hay callo es porque los golpes han ido para el mismo sitio. Eso hay que saber disgregarlo. Si hay un problema interno y va al mismo sitio, se genera un callo. Intentamos que eso no pase.

Noni: Sobre todo nosotros tres, tenemos una personalidad con la que hemos creado un monstruo que nos ha consumido. Vivimos para él, es lo normal y lo que queríamos. Lo único que digo es que sabemos que lo hemos creado entre los tres y que tiene la personalidad de los tres. Pero es un monstruo que es bueno con nosotros. Nos dice: "No hay ni un día libre". Y ya está, no pasa nada. No tenemos sindicato pero nos respetamos (risas).

Alfredo: El monstruo te quita la personalidad y al final vives para él. Pero de puta madre, ¿eh?

En realidad, ¿cuánto habéis tardado en publicar En la espiral?

Noni: Cuatro… Tres años y pico.

Alfredo: Y componerlo, dos años y medio.

Cuando se tienen tantas ideas, ¿no se siente cierta angustia por querer contarlas antes de tiempo?

Alfredo: Que no se agrien, ¿no? Puede pasar. De hecho, ha pasado. Las primeras maquetas de este disco se grabaron en febrero de 2016, pero en el verano anterior, el de 2015, fue cuando empezamos a ensayar. Creo que casi el ochenta por ciento de las canciones del disco estaban ya casi compuestas en el verano del 2015. A partir de ahí empezamos a moverlo para poder grabar, pero la composición viene de 2015. Piensa que estamos en 2017, que el disco está saliendo ahora, que nosotros ya hemos pasado por el ciclo de las mezclas, de escucharlo… Para nosotros, éste ya es un disco antiguo.

Noni: Pero esto no es más antiguo de lo que fue Cronolánea. Va casi similar. Es una recopilación de canciones. Yo tengo tres gigas de maquetas de Viaje de estudios, pero para esto [se refiere a En la espiral] sólo hice catorce canciones. El grupo crece, el grupo te pide tiempo y tienes que distribuirlo para, también, vivir un poco… Entonces, ya no eres tan productivo como antes.

Pero es verdad que se afina el tiro.

Noni: También.

Alfredo: Ahora, lo primero que te sale no lo sacas. Tienes más capacidad crítica para decidir y eso hace que tardes el doble.

En este caso, En la espiral es más personal. Ahí está el tema 1981, año en el que nació Noni. Pero en general noto que el disco viene de una depresión (o eso entiendo).

Noni: No sé. Puede ser que en estos años… Ahora que me lo dices…

Alejandro: Te han pillado, ¿eh? (Risas)

Alfredo: Creo que puede ser una forma de contar cómo vive un tío la época actual. No se trata de hacer una canción protesta dada la situación que vivimos, un poco pesimista, sino que son cosas que hay que decir desde el punto de vista de una persona que se desarrolla en el ámbito cultural en el que estamos.

Noni: Cosas que nos angustiaban mucho.

Es como si Noni se sintiera un poco descolocado… La canción dice: "Nunca me abandones, nunca me despidas". Podemos pensar que es lo típico de una relación, pero creo que en este caso se trata de algo más próximo a la inocencia.

Noni: Puede ser. Dices una versión retrospectiva, ¿no? Ya da igual cómo hagamos las cosas, porque al final tienen un sentido (aunque al principio no lo tenga, para mí acaba teniéndolo). No sé si es como una canción retrospectiva, pero es verdad que no estábamos hablando de ninguna mujer ni de ningún hombre (ni en Vértigo). Simplemente, estamos hablando de una época o de esa frase que dice que todo tiempo pasado fue mejor. Igual va por ahí la canción. Yo no he tenido tiempos pasados o tiempos futuros buenos, pero igual sí que los he tenido igual de buenos. Cuando tienes esas cosas en la cabeza, quieres sacarlo. Te hace a ti mismo pensar.

¿Y como evolución personal? No lo digo ya por la canción (Evolución), sino por vosotros.

Alejandro: Sí. Y eso nos ha servido también en este tiempo. Retomando el hilo del monstruo que decía Noni, hemos ido madurando a la vez que íbamos creciendo en esta industria de la música. Sí es cierto que en algunas letras se refleja esa madurez personal, más allá de la musical.

Zona de confort, Pierdo el control… Son canciones más festivas, creo, pero también son un poco oscuras. Una de cal y otra de arena.

Noni: Es verdad que, cuando estábamos haciendo el disco, nos dio un golpe de oscuridad y lo pensamos. Cada persona se toma un poco las cosas a su manera, como cuando alguien hace una canción alegre, le preguntas y te dice que es triste. Nosotros estábamos tocando ambientes (el último ambiente de Evolución, cuando llega la parte del punteo, es oscuro y desolador a más no poder).

Alfredo: A nivel musical, va todo hacia abajo. Predominan los acordes menores, lo oscuro… No hay canciones happy.

Noni: Nos tocaba hacer un disco oscuro. Yo quería algo como más pinkfloydiano. Íbamos a tener la oportunidad de ir a La Casamurada (Banyeres del Penedès, Tarragona) para grabar la parte instrumental y venirnos para la parte de voces y sintes y sacarlo bien y sin prisas. Pero sí es verdad que cuando nos iban saliendo las cosas íbamos pensando que éste estaba siendo oscurillo.

Pero tenéis Siempre brilla el sol. "Es tan frágil como existir y sobrevivir hasta que llega el final", dice la letra. ¿Es más esperanzadora?

Alfredo: Más comedida.

Noni: Bueno, cuando lo piensas es negativo, pero después brilla el sol. Crees que eres tan frágil como existir, porque las cosas no se te dan bien, pero en realidad somos una sociedad ombliguista que necesita pensarlo (porque siempre va a salir el sol, hasta que el Universo, finito, se acabe).

Alejandro: Una cosa es sentir que vives en un mundo frágil, porque en cualquier momento a una persona se le va la vida, pero también vives en un mundo de sobreinformación constante de rapidez. Pero a pesar de lo que hay, todo es cíclico: llevamos años con las mismas guerras y el ser humano sigue con los mismos prejuicios. El humano se hace frágil pero la grandeza de toda la vida está mucho más allá.

Os queda iros a vivir a Marte, como decís en Un nuevo horizonte

Noni: (Risas) Ésa era una canción para necesitar nuevos horizontes, nuevas miras… Pero realmente se trata de irte a una zona tuya que no sea de confort y tengas que luchar para hacer tu vida y tu historia.

Al hilo de Pink Floyd que comentaba antes Noni, he sacado una referencia de Organizaciones peligrosas: Me suena al Long train running de The Doobie Brothers.

Noni: ¡Qué guay, tío! Si le dices eso a Miguel López (bajista), flipa. En influencias, nosotros íbamos buscando una base como la de la ELO (Electric Light Orchestra). Además, los estribillos son todo sintetizadores. O las melodías, como en It’s my life de Talk Talk, que también hay bastante influencia de ellos en este disco.

Pues os diré que Océanos me recuerda a Hijo de la Luna, de Mecano…

Alfredo: No eres el primero que lo dice (risas).

Alejandro: Pero hay que tener el oído afinado, ¿eh?

Noni: Y quien nos lo dijo tenía el oído bastante afinado. Pero cuando me la enseñaron no se parecía a esa. Tenía un típico golpe de otros grupos más ochenteros, noventeros…

¿Más Bryan Adams?

Noni: ¡Sí! Y luego, el tratamiento, ya es totalmente distinto.

Hemos tratado el asunto de decir cosas, pero también aparece el tema de la libertad… En tal caso, ¿bastaría con querer decirlo?

Noni: No. Es una paranoia que me saco para no acabar en el psicólogo (risas). Es decir: Yo quiero ser libre, quiero serlo, como decían Los Chichos. Quiero serlo de verdad, pero no lo soy. Y no lo soy porque por naturaleza no me siento libre. A veces siento que si quiero decir algo me lo voy a tener que callar o que si quiero pasar por un camino y no hay un paso de peatones no voy a poder pasar. No soy libre. Y creo que tú tampoco.

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