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La vida desde las alturas, 10 formas diferentes de volar

REDACCIÓN | 24/1/2017
Cuando, por fin, los hombres lograron surcar los cielos, se les ocurrieron muchas maneras de hacerlo. El gran Leonardo Da Vinci inspecciona sus pergaminos una y otra vez. La luz de la vela comienza a no ser suficiente para su cansada vista, que ha trabajado sin descanso durante largas décadas de inventos, teoremas y obras artísticas. Pero aún le queda algo más: quiere volar. El ser humano siempre quiso imitar a los pájaros, volar libremente y observar el mundo desde las alturas. Y, finalmente, lo conseguiría. Y una vez se abrió la veda, comenzaron a surgir las variantes.

En este mundo actual, totalmente globalizado, casi todos hemos volado en avión, pero hay muchas más maneras de volar. Skyscanner, el comparador de vuelos, hoteles y alquiler de coches, muestra 10 de ellas:

Volar en un avión

La manera de volar más obvia. A principios del siglo XX, unos fabricantes de bicicletas - los hermanos Wright - consiguieron realizar el primer vuelo con algo que se parecía a un avión. En realidad, se lanzaron con una catapulta y probaron el sistema de viraje y control. Y poco más. Fue el principio de una carrera aeronáutica que se desarrolló enormemente con dos grandes desastres históricos: las Guerras Mundiales.
En la actualidad, centenares de millones de personas vuelan cada día de un destino a otro. Es el medio de transporte más rápido y ha puesto el mundo al alcance de casi todos. Eso sí, hay dos formas muy distintas de volar en avión:

Volar en clase business: ideal para vuelos largos. Sueles disponer de mejores asientos, más espacio para los pies, atención personalizada del personal de cabina, mejor comida y algunos otros extras opcionales (Wi-Fi, prensa, iPads, etc.) o volar en clase turista: normalmente – y dependiendo de la aerolínea – puede que haga que tu vuelo no sea placentero, pero, debido a los altos precios de los asientos en clase business, es la opción elegida por la gran mayoría de los viajeros. Para vuelos de corta duración deja de ser un problema.

Volar en avioneta

La hermana pequeña de los grandes Boeings o Airbus es la avioneta. Mucho más maniobrables que las grandes aeronaves, las avionetas son muy utilizadas para trayectos cortos, vuelos de recreo, fotográficos, prácticas de pilotos, etc.
En el mundo del turismo, te permite disfrutar de maravillosas vistas de lugares naturales increíbles. Famosos son los vuelos sobre las líneas de Nazca (Perú), el delta del Okavango (Botsuana), el Perito Moreno (Argentina) o el Cañón del Colorado (Estados Unidos).

Volar en un helicóptero

A finales del siglo XV, Leonardo da Vinci fue el primer inventor que diseñó y dibujó los bocetos de un artefacto volador con un rotor helicoidal. Un auténtico adelantado a su tiempo. Sin embargo, habría que esperar hasta al año 1916 para que el argentino Raúl Pateras de Pescara consiguiera realizar el primer vuelo en helicóptero.

La posibilidad de despegar y aterrizar en vertical hace que sea una manera de volar muy utilizada para llegar a lugares poco accesibles. Volar en helicóptero te confiere una sensación de emoción y adrenalina mayor a la que podrás experimentar en los aviones.

Muy útil para realizar salvamentos en zonas complicadas, también es un producto en auge en el mercado turístico. Volar en helicóptero sobre Nueva York, los fiordos de Milford Sound (Nueva Zelanda) o la isla de Tenerife son experiencias que quedarán grabadas en tu memoria para siempre.

Volar en un globo aerostático

Si quieres volar de una manera tranquila y sosegada, disfrutando de las vistas en un ascenso vertical tranquilo, tienes que probar el vuelo en globo aerostático.

El globo aerostático es una aeronave no propulsada que se sirve del principio de los fluidos de Arquímedes para volar. El primer vuelo tripulado en globo se realizó a finales del siglo XVIII. En aquella época, la corte del rey francés Luis XVI disfrutaba de este fastuoso espectáculo.

En la actualidad, volar en globo aerostático es una actividad lúdica que se está asentando firmemente en el sector turístico. A los clásicos vuelos sobre el peculiar paisaje de la Capadocia turca y los miles de pagodas de Bagan (Myanmar), se añaden experiencias locales como las realizadas en la meseta central española.

Volar en parapente

Hasta hace poco tiempo, el parapente era la manera de volar más parecida a la utilizada por los pájaros. Te acercas a lo alto de una colina, das unos pasos y te lanzas al vacío para maniobrar con el ala y comenzar a volar. Esta especialidad fue inventada por montañeros profesionales que ascendían a las altas cumbres con gran esfuerzo y decidieron diseñar algo que les ayudara a descender con mayor rapidez y espectacularidad. Es una manera de volar ideal para disfrutar de bellos parajes naturales. Aprende a jugar con las corrientes de aire y la termodinámica y acabarás siendo adicto del parapente.

Volar en una nave espacial

El único hándicap de la manera de volar más espectacular es que no está al alcance de casi nadie. Desde aquella carrera espacial entre rusos y americanos, en la década de los 60, la tecnología ha avanzado mucho y los viajes en el espacio no han dejado de maravillarnos. Dicen que no está lejos el momento en el que el hombre pondrá el pie en la superficie de Marte, pero lo cierto es que la mayoría de los mortales nos conformaríamos con ver nuestro planeta desde el espacio.

En el año 2001, el magnate norteamericano Dennis Tito fue el primer turista espacial. Desembolsó 20 millones de dólares por el entrenamiento, el viaje y la estancia en la estación espacial. Quizás en el futuro esta manera de volar sea más barata, pero id ahorrando igualmente.

Volar en ultraligero

Hacia finales de los años 70 y comienzo de los 80, algunos aficionados a la aviación recreativa empezaron a desear el poder volar más económicamente. Por ello, varias empresas constructoras diseñaron y fabricaron los ultraligeros, aviones de vuelo lento que pueden estar sujetos a una mínima regulación. Desde entonces, su uso se ha popularizado, sobre todo en Estados Unidos, Canadá y Europa.

Los ultraligeros no son solo un aparato de recreo, sino que también son utilizados para la búsqueda de personas perdidas en bosques, instrucción de pilotos comerciales y militares, transporte de médicos y medicinas a zonas aisladas y vuelos de observación en zonas de desastres, entre otras cosas.

Volar con traje aéreo

No hay otra manera de volar que te dispare la adrenalina a niveles tan altos como el hacerlo con un traje aéreo. En realidad, se trata de una modalidad de paracaidismo. Te asomas a la puerta del avión ataviado con un traje con alas – diseñado para planear -, miras al vacío… Y saltas. Al abrir los brazos y piernas, las membranas del traje – que unen tus brazos con el tronco y entre tus piernas – forman una especie de alas con las que puedes planear.

Aunque estos trajes se inventaron en los años 30, no se hicieron más populares hasta hace unos años, cuando los amantes de los deportes extremos comenzaron a utilizarlo para disparar sus niveles de adrenalina hasta el infinito y más allá.
Eso sí, a algunos les ha costado la vida. Así que, que nadie lo pruebe en su casa sin la supervisión de sus padres.

Volar con un jet pack

El héroe de los cómics americanos de los años 20, Buck Rogers, fue el que nos introdujo esta fascinante manera de volar. Hay distintos tipos de jet pack, pero la mayoría de ellos se colocan a la espalda y usan motores de propulsión a chorro, cuyos gases permiten volar.

Lo cierto es que la cosa se ha quedado en poco más que una anécdota de la ciencia-ficción y, salvo algunos usos actuales para rescatar a personas atrapadas en los pisos altos de los rascacielos, para poco más ha servido.

Volar con la imaginación

Por último, la manera más barata – y una de las más bonitas – de volar, es usando la imaginación. Tu imaginación es algo que debes cuidar y cultivar desde que eres bien pequeño. Leer cuentos, novelas, ensayos, libros de viajes, aventuras, etc.
La mayoría de los grandes viajeros, de todas las épocas, fueron grandes lectores cuyas mentes inquisitivas imaginaron lejanos lugares que, finalmente, consiguieron descubrir con sus propios ojos. La imaginación es poder. Utilízala para volar.
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