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Carlos Sainz o la madurez al volante de un fórmula 1

JAIME DE LAS HERAS | 29/12/2016
Carlos Sainz (Madrid, 1994) lleva dos años al volante de uno de los Toro Rosso que compiten en el Mundial de Fórmula 1. Puede que para algunos la Fórmula 1 sólo sea el denominado Gran Circo pero sentarse con Carlos Sainz a hablar de ello demuestra que más allá de la alta velocidad, de los títulos y del glamour que rodea a la Fórmula 1 hay más. Hay sueños, hay trabajo desde los once años para llegar a donde está ahora y hay competitividad y poco tiempo libre. Por eso encontrar un hueco libre en la agenda de Carlos es como un oasis en medio del desierto, así que le abordamos en el hueco que nos concede Estrella Galicia, uno de sus patrocinadores, en el restaurante que la cervecera tienen en el Centro Comercial Moraleja Green desde donde valora su temporada y su futuro pero en primera persona.

En su historia se entrecruzan apellidos ilustres portados con orgullo pero que no corren por él. También encontramos la historia de cómo uno convierte su deseo en realidad en una prueba constante de esfuerzo y sacrificios que no cualquier veinteañero estaría dispuesto a hacer. Y también encontramos ilusión, mucha ilusión. La dedicación por seguir al volante en una profesión que le encanta y un sueño que ha convertido en su forma de vivir y del que disfruta a cada momento que se sienta en el monoplaza.

Él es Carlos Sainz, un piloto de Fórmula 1 que ya hace tiempo ha despegado las pegatinas del apellido entre curvas y chicanes para crear su propio camino.

Es difícil para un piloto de Fórmula 1 encontrar la palabra respiro pero ahora más o menos, en plena Navidad, puedes coger un poco de aire. ¿Cómo te has visto en esta segunda temporada?

Bueno, el respiro de este año va a ser corto porque tenemos unos coches el año que viene que van a correr mucho más de los que corren este año por lo tanto el entrenamiento físico va a empezar un poco antes iba a ser un poco más intenso. Así que pocas vacaciones pero tengo la suerte de hacer lo que más me gustan y no me va a importar a tomármelas un poquito más cortas. Además este segundo año creo que ha sido sin duda mejor que el primero y muy positivo para mi carrera deportiva. Sí que lo valoro muy positivamente como un año en el que aprendido mucho, he mejorado mucho como piloto y también el buen salto hacia delante que he dado.

2017 puede ser el año de tu consagración y será el tercer año que te pongas al volante de un Toro Rosso. Con vistas a este nuevo año, ¿qué objetivos te pones?

Es difícil ponerse objetivos porque 2017 es un año de incertidumbre para la Fórmula 1. Al haber un cambio reglamentación tan grande como el que hay, el más grande en 20 años, pues no se sabe qué equipo va a ir bien o qué equipo va a ir mal. De momento toca ser muy prudente y sin saber dónde va a estar el coche pues es muy difícil ponerse un objetivo de resultados. Pero yo como piloto intentaré sacar el máximo partido de lo que me dan del Toro Rosso. Ojalá que sea un poquito mejor que lo de este año y se pueda brillar un poquito más y por qué no soñar con un top five o subir al podio, que es algo que siempre está en la cabeza.



Este año has cumplido 22 años pero toda tu juventud la has pasado entre volantes, en circuitos… ¿Cómo es crecer en el mundo de la competición y del motor de manera a un adolescente cualquiera?

Claro, es un entorno y un grupo de gente siempre más mayor que tú. Creces junto a mecánicos, junto a ingenieros y jefes de equipo. Y tú desde los 11 años estás lidiando con esas personas lo cual requiere cierta madurez. Si que es verdad que nos ha tocado a todos los chavalines ir un poquito menos al colegio pero ir un poco más al colegio de la vida y en ese sentido me ha tocado madurar muy pronto, quizás antes que los compañeros del colegio pero obviamente se agradece y sinceramente me encanta la vida que llevo y no la cambiaría por nada.

¿Es más fácil madurar cuando en casa has podido ver un ejemplo como el de tu padre?

Sin duda. Obviamente tener la ayuda de mi padre, una referencia como él, un guía que me ponía un poco las pautas a seguir y cómo comportarse lo hace todo más fácil. Me da muchos consejos y si hubiese estado yo solo probablemente sería otra persona y no sería el piloto que soy ahora, así que eso se agradece, sin ninguna duda.



También ahora estáis llegando pilotos más jóvenes a la Fórmula 1 de lo que se llegaba hace 25 o 30 años. ¿Se notan diferencias entre la forma de comportarse en la pista y fuera de ella entre los pilotos más jóvenes como tú y otros más veteranos?

Depende de cómo lo mires. Probablemente cuando llegan chavales jóvenes siempre llegan con muchas ganas y cuando llevas 10 o 15 años en la Fórmula 1 seguro que no tienes esas ganas o esa hambre no por comerte el mundo que con 20 o 22 años. Lo cual lo compensas sin ningún problema con la experiencia que es más importante en la Fórmula 1. Pero sí que es verdad que los jóvenes ahora estamos llegando antes a la Fórmula 1. Como ha llegado Hamilton en su día o como llegaron Alonso y Vettel. Es verdad que cuando se llega tienes esas ganas de comerte el mundo y demostrar a todo el mundo lo que vales y eso no te lo quita nadie.

Pocos deportes son tan competitivos como la Fórmula 1, donde está la élite del automovilismo y dónde sólo sois 22 pilotos para 22 coches y 11 escuderías. Un día estrenas la temporada y cinco carreras después puedes ser sustituido… ¿Cómo se mantiene esa tensión constante dentro de la pista y saber que cada error cuenta aún más?

Sí, digamos que se crece con ello. Yo llevo manejándolo desde los 11 años y también he estado sometido a la presión que me he puesto yo mismo de querer llegar a la Fórmula 1 y de querer ganar en todo momento. Por lo tanto es una presión que no te das cuenta de que estás ahí y aprendes a convivir con ella desde muy pequeñito. So que es verdad que cuando llegas a la Fórmula 1 incrementa porque estás expuesto a 100 millones de personas que ven la Fórmula 1 mundialmente y estás también trabajando para un equipo de 500 personas con tus jefes de equipo o tus jefes de Red Bull. Pero no te pilla por sorpresa ni es lo más impactante porque llevas acostumbrado desde muy pequeñito a ello pero sí es un paso extra que hay que dar y hay que saber absorber porque no es fácil a lo que estamos expuestos.



¿Cuál es la sensación que tienes como piloto cuando por primera vez dejas los entrenamientos y por fin te sientas en el monoplaza y vas a rodar en el primer gran premio de Fórmula 1 de tu carrera?

Pues mira tampoco tengo tantos recuerdos de esa primera carrera. Tengo un par de ellos muy interesantes, en la primera clasificación y en la primera salida en las que rodé por delante de Raikkonen y de Ricciardo o durante la primera vuelta sin pensar que eran ellos y que eran mis ídolos hacía 3 o 4 años. Pero en una carrera sólo te importa ser competitivo y te olvidas un poco de con quien estás rodando. Después me puse la carrera por la tele y me di cuenta de lo de lo que estaba consiguiendo y de lo que había hecho, ¡pero lo tuve que ver por la tele! Encima del coche en ningún momento se me pasó por la cabeza lo que estaba consiguiendo y te das cuenta más tarde, cuando pasa un tiempo y lo ves por la tele.

También hay una parte desconocida de lo que rodea a la Fórmula 1 que no todo el mundo conoce y tiene que ver con la vida fuera del paddock. ¿Cuánto tiempo puedes haber estado este año fuera de casa?

Creo que haciendo un cálculo este año he cogido entre 130 y 150 aviones. También he pasado unos 250 días fuera de mi casa ¡de Londres! por lo que en mi casa de Madrid he pasado muy poco tiempo. Esa es la parte no tan visible y que la gente quizá no conoce y es que no sólo hay que estar en forma para llevar un Fórmula 1 sino también para estar tanto tiempo fuera y las palizas de aviones y hoteles que conlleva. Ya puedo asegurar que no se duerme igual en casa que fuera.



¿Cómo se disfruta de los 22 años cuando uno vive así? O volver a casa en Navidad, por ejemplo.

Buena pregunta. Pues mira, con mucha ilusión porque yo no creo que en el mundo haya mucha gente que pueda trabajar en lo que más le gusta. Así que digamos que no lo considero ni un trabajo sino un sueño hecho realidad. Por ejemplo cuando llego a casa y no es que no esté cansado ni mucho menos pero llego con ganas de ponerme a entrenar porque tengo una carrera dentro de una semana y puedo ir preparándome con muchas ganas. Pero no te voy a esconder qué también es duro. Es duro ver que tus amigos han ido a un fiestón y tú te lo has perdido y ellos lo han pasado como nunca. O los primeros viajes cuando tienes 18 años a los que no pude ir a ninguno de esos primeros recuerdos. Pero luego vuelves a casa y te das cuenta de la suerte que tienes y de los sacrificios que haces pero que no te importa hacer porque cuando te subes al coche se te olvidan.

Hablando de Navidad y también de familia, ¿nunca te tentó el mundo de los rallies?

No, los rallies siempre los he visto como un hobbie, como algo que me encanta y que no voy a negar que disfruto con ello pero sólo como afición. Posiblemente algún día corra un rally pero no a nivel profesional. Siempre me tiró la Fórmula 1, desde que tenía 9 o 10 años y vi a Fernando Alonso y dije ‘quiero ser como él’. Además en los mejores años de mi padre, cuando no paraba de ganar, yo todavía no había ni nacido, así que era difícil engancharme así.

También coincidió con una buena época de la Fórmula 1 y una relativamente mala del rally cuando empiezan a desaparecer escuderías y pilotos…

Claro. De la lucha que tenía mi padre con otros diez pilotos pasa a ser sólo Loeb y poco más y en la Fórmula 1 encontramos a Alonso luchando contra Schumacher, contra Hamilton o Raikkonen en los que para mí han sido los mejores años de la Fórmula 1.

Para cerrar esta entrevista y ahora que estamos mirando al futuro y en plena Navidad. Si Carlos Sainz le escribiera una carta a los Reyes Magos, ¿qué les pediría para 2017?

¿A nivel carreras o en otro sentido?

A nivel Carlos Sainz

En ese sentido y como para mi lo más importante es la familia y la salud que son los valores de la vida que llevo antes que la Fórmula 1 así que pido que la familia siga como está, que en la familia Sainz estamos ahora supercontentos. Que a todos les siga yendo tan bien como este año y regalos a los Reyes Magos no hace falta pedirles, eso ya me lo gano yo en la pista (risas).

FOTOS: CARLOS IGLESIAS.
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