Esquire en Facebook
Esquire en Instagram
Esquire en Google Plus
Esquire en LinkedIn
Newsletter
20 Minutos

Vivir es increíble: el orgullo de George Michael

CARLOS H. VÁZQUEZ | 26/12/2016
George Michael se había caído por la borda tantas veces como le fue posible. Una huída hacia delante pero con el arrepentimiento del último minuto. "La única cosa a la que me he aferrado en la vida ha sido a mi talento como compositor", le confesaba el ex componente de Wham! a Alex Canfor-Dumas en el Daily Mail, en 2014, nada más publicar Symphonica (Virgin, 2014), un disco con arreglos orquestales que ha figurado como su último trabajo hasta el día de hoy. Sin embargo, hacía diez años que el músico británico no publicaba un álbum de estudio. En marzo de 2004 mostraba al mundo Patience (Sony, 2004), un anuncio en blanco que determinó su ruptura con Sony y, a la postre, la última prueba de su talento como compositor y, sobre todo, la muestra de que cincuenta millones de fans no podían estar equivocados.

En realidad, George Michael nunca les dijo a sus padres que quería ser una estrella del Pop. De hecho, su padre no creía ni tan siquiera en las hipotéticas habilidades vocales de su hijo. "Incluso cuando era un adolescente, estaba absolutamente decidido a poner el pie en la puerta de la industria discográfica. Nada me iba a detener, nada me iba a cambiar". El hombre, desde luego, estaba equivocado.

Pero la vida le sacó ventaja a George Michael y le dejó por el camino escándalos, sustos y tragedias familiares que le colgaron el cartel de la controversia. Después de superar una depresión provocada por la muerte de su novio Anselmo Feleppa, su madre fallecía: "Pensé que era un castigo, que todo se debía a que yo no me había mostrado agradecido por mis talentos. Estuve cerca de decir que no quería seguir viviendo. Tenía la sensación de que había dejado atrás todo lo bueno". Según el artista, la depresión era algo genético.

Formó Wham! en 1981 con Andrew Ridgeley, pero el dúo con su compañero y amigo de escuela tuvo un recorrido de cinco años en los que vendieron unos veinte millones de álbumes (aunque publicaron solamente tres elepés) y casi otro tanto de sencillos. Fantastic (Columbia, 1983) dejó singles como Young guns (Go for it!) y Bad boys que llegaron a lo más alto de las listas de ventas en Reino Unido. Fantastic, además, fue galardonado con dos discos de platino y uno de oro. "Somos dueños de todo lo que hacemos y sabemos cómo nos comercializamos. Probablemente somos la única banda de este momento a la que no le importa ser como es", explicaban en 1984 con el éxito de Make it big (Columbia, 1984) y el tema Wake me up before you go-go (sin olvidar el navideño Last Christmas).

Con seis discos de platino en Estados Unidos y Canadá y otros cuatro en Reino Unido, Make it big dio a Wham! toda una década que estaba hecha para ellos, pero sobre todo para George Michael, que lanzó Faith (Columbia, 1987) justo un año después de la despedida de Wham! con Music from the Edge of Heaven (Columbia, 1986). "Las estrellas son casi siempre personas que quieren compensar sus propias carencias, como ser querido por el público. Yo, claro, no iba a ser la excepción", contaba George Michael a Jonathan Ross en 1987.

Pero en este 2016, con el mundo patas arriba, los seres orgullosos y distintos van marchando. Es ahora cuando se les extraña, cuando la autenticidad y, por qué no, lo excéntrico, es un lujo en vías de extinción. Como diría por última vez George Michael, vivir así, con tantas miradas encima, "es absolutamente increíble".
La música, el camino para ser mejor amante
Las nuevas Nike Air Zoom Vomero 12, unas zapatillas para casi volar
Clase maestra sobre cómo llevar el largo del pantalón
El futuro de Japón pasa por la androginia