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20 Minutos

Marlowe o el hombre que escribía por Shakespeare

JAVIER MAURICIO | 24/12/2016
I

Shakespeare en la terraza de un café inglés, leyendo una frase de Digeon: "qué inútil tratar de innovar cuando todo fue dicho".

Los analistas informáticos de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de Pensilvania, encerrados en un despacho junto a los especialistas "Shakespearianos", tratan de demostrar que el dramaturgo no escribió "solo" algunas de sus obras.

Estadísticas para medir la frecuencia y el uso de preposiciones y conectores; toda una estructura "matemática" para alcanzar la verdad a través de la lógica objetiva.

Shakespeare leyendo a Hoppensafht frente al cementerio de West Ham: "Y quién dijo que yo era el hombre que dije ser".

II

Alejandro Ribeiro y Santiago Segarra, autores de la investigación, abrazados a un ordenador para darle las gracias por resolver tantas dudas. El estilo de un autor "resumido" en un puñado de repeticiones; "modelo de proximidad" lo llaman, y mide la regularidad con la que aparecen las palabras de una lista; se felicitan por "atrapar" el estilo de forma numérica.

La estadística les da la razón, y aseguran que el sistema podrá demostrar quién escribió una obra con un 98% de precisión. El 2% no es nada; solo el 2% de la población resuelve aquel acertijo de Einstein; la Junta de Andalucía sube un 2% las pensiones no contributivas; el precio del petróleo aumenta la inflación española hasta el 2%. A quién le importa.

Ribeiro y Segarra leyendo a Hubert en un bar del Pine Grove: "traté de atrapar la objetividad, pero, cada vez que la alcanzaba, se me volvía subjetiva".

III

La Universidad de Montfort, con Gabriel Egan de fondo -profesor de estudios Shakespeareanos-, y Christopher Marlowe caminando por el patio, junto a Ben Jonson , Thomas Middleton y John Fletcher. El último está tranquilo porque ya descubrieron "sus huellas" en The Two Noble Kinsen. El resto espera su turno.

Alejandro y Segarra "encierran" el estilo de Shakespeare en sucesiones binarias. Luego repiten la operación con los otros, y unifican el resultado para obtener un perfil promedio. Después comparan.

Egan leyendo a Southerby en la parada del autobús: "Qué importa si cogí prestado aquello que necesitaba, pues era, por derecho divino, más mío que de cualquiera".

IV

Sorpresa entre los asistentes al experimento, incapaces de comprender -la mayoría- aquel dibujo que ofrece el ordenador y que, según Ribeiro y Segarra, explica la dudosa autoría de diversas obras "Shakespearianas".
Inesperada conmoción. La "red" de Marlowe y la de George Peel encajan con el perfil.

Marlowe leyendo a Marlowe en el jardín de su casa: "Quién señala ahora, escondido entre tinieblas, la grandeza de un rey caído".

No queda café.

V

Peele se marcha arrastrando los pies por falta de pruebas, aunque Segarra y Ribeiro tratan de animarle con sus "certezas". Marlowe es el candidato número uno, el ganador indiscutible de esta carrera científica.

Egan y el resto de especialistas traen champaña para celebrar la confirmación de lo que ellos ya pensaban -porque son expertos, y a los expertos no se les escapa nada-. Uno de ellos pide silencio, deja su copa y se dirige al resto:

"En palabras de Schuller: Poco importa si comienza el día, pues la noche no evitaba más que percibir las flores que ahora mueren bajo nuestros zapatos".

Nadie entiende nada.

Beben más champaña.

VI

Shakespeare Quarterly publicando el estudio de Segarra y Ribeiro.
Marlowe por Rheims Way con las manos en los bolsillos. Entra en una librería y coge un ejemplar de Enrique VI. Página 358: "Yo, tan solo yo. ¡Quién si no, malditas bestias! Como una sombra me deslizo y muerdo, y doy muerte con odio y sin miedo".

La gente está ocupada cerca del mostrador. El encargado trata de explicar algo sobre la entropía en la obra de Pynchon.

Marlowe se mete el libro bajo la chaqueta y sale sin pagar.

V

-A estas alturas, ¿quién se hace preguntas?

-Usted, señor, las hace constantemente.

-Lo sé. La diferencia es que yo jamás esperé respuesta.

(André Beaumont, La soledad de un árbol caído)
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