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20 Minutos

El regreso a Casa de Iván Ferreiro

JAIME DE LAS HERAS | 27/10/2016
Iván Ferreiro (Nigrán, 1970) no es Ulises y afortunadamente no le hace falta serlo. En su último trabajo, Casa (Warner Music Spain, 2016) que verá la luz mañana, Ferreiro se confiesa en el placer del regreso y desmonta algunas de las teorías del misticismo musical de la carretera, apostando fuerte por ese volver al hogar.

Aunque antes de que vuelva a poner rumbo a Gondomar le asaltamos en la sede madrileña de Warner Music para preguntarle por el futuro, por la realidad, por todo lo que rodea a los tiempos modernos y sí, también por Casa, un disco más alegre y optimista (si se nos permite la expresión) bajo el sello Ferreiro que en estas 12 pistas tiene muy poco de enfadado.

Secundado siempre por su hermano Amaro y entre los cueros del sofá de la sala de prensa destinada para estos vis a vis particulares (sin sexo y con ropa) desentrañamos todo lo que Iván Ferreiro tiene que contar de esta Ítaca particular suya a la que vuelve con Casa, a ese pequeño rincón del mundo que merece un apelativo tan cariñoso y que se encuentra en Gondomar.

Empezando por lo más obvio, encontramos en Casa un título conciso para un álbum de Iván Ferreiro. Hemos pasado de Val Miñor - Madrid: Historía y cronología del mundo (Warner Music Spain, 2013) a un título así. ¿Por qué este cambio de estilo dentro del bautismo del disco?

Sí, íbamos a ponerle un título más complicado pero al final nos dimos cuenta de que no teníamos un título corto y que aquí contaba muy bien todo lo que había. De hecho el título no lo elegimos a lo último sino que lo elegimos cuando teníamos cuatro o cinco canciones y nos damos cuenta de que estamos metidos en casa, queremos grabarlo en casa, y tiene que ver con llegar a cansado y agotado, querer descansar y decir ‘me voy pa’ casa’.

¿La casa es sólo un lugar físico o es también un estado de ánimo? ¿Puedes encontrar esa casa un día en Madrid, otro en Gondomar o en Barcelona…?

Sí, era un poco ese conjunto. Nos servía para tirar de algo que es muy potente que es la idea del hogar y de donde te encuentras a gusto. Veníamos de una gira muy larga y nos tocaba descansar, plantearnos el disco de otra manera. Veníamos de hacer los discos en medio de las giras y nuestra casa realmente era la carretera y allí toda la semana y unos días estábamos corriendo y otras en el sofá con el mando.

Quisimos hacer un disco que hablase del momento que estoy viviendo, aunque siempre trato de hacerlos así, y creo que es la primera vez en nuestra gira que no estamos de gira. Y espero que las canciones sirvan y cuenten también cuando esté en el escenario lo que significa. Creo que el día que cante ‘vuelvo a casa’ en un escenario estaré volviendo a casa otra vez y creo que siempre estamos volviendo a casa.

Volviendo al tema letras y a lo que quiere decir con ellas, en algunas de éstas, Iván Ferreiro parece necesitar una Piedra Rosetta para transcribir lo que tú de verdad dices en la canción pero también ahí está el encanto de escucharla y que cada uno pueda hacerla suya y que cada uno la entienda de forma diferente…

Yo lo que intento es que sólo exista el oyente. Intento no existir yo y creo que cuando el oyente está muy interesado en mi esa Piedra Rosetta le explique cosas de lo que hago. Aunque nosotros siempre que trabajamos en las canciones intentamos que diga algo y que sirva para cualquiera y que pueda decir lo contrario de lo que está diciendo. Nos gusta que tenga varios planos y que dependiendo del punto de vista te esté contando una cosa u otra.

Yo trato de existir en la canción cuando la escribo pero no quiero que cuando salga el disco la gente piense en mí. No quiero que se paren a pensar en lo que le ha pasado a este tío y que lo hagan para ellos.

Para Iván Ferreiro las canciones están vivas y pueden cambiar diez años después aunque las cantes en el mismo escenario… Puedes coger Turnedo hace años y que signifique para ti algo distinto ahora…

Sí, nosotros siempre hemos buscado la atemporalidad de la canción, que sirva en cualquier momento. Tratamos de imitar la estela de los grupos que nos gustan y de esas estelas. Ver como en los sesenta significaba una cosa, como en los ochenta otra y ahora ver que es algo completamente diferente.

Nuestra ambición es que las canciones sigan vivas siempre y que sirvan siempre. De hecho con las canciones que hemos hecho y en las que ahora no nos sentimos dentro de ellas pensamos que quizá no era tan buena.

Lo que sí hacemos y además lo digo mucho es lo de la puerta de atrás. Si voy a escribir una canción a muerte de amor porque estoy loco por ti necesito de alguna forma una serie de palabras que yo sepa que cuando no esté loco por ti pueda cantarla y no tenga que acordarme de ti, o incluso que te sirva para otro u otra.

Metiéndonos en el disco y en esas letras, encontramos por ejemplo Tupolev, que me llama la atención por dos cosas. La primera, por el título que no creo que sea aleatorio y segundo por la letra.

Tupolev realmente es una canción que me traen empezado. Me la trae Nico Pastoriza y Tupolev es un personaje de película La caza del octubre rojo. Nico trae una historia muy bonita de cuando conoció a su mujer actual y que en uno de esos días de principios de la relación estaban viendo la película y él dijo ‘me encantan las películas de submarinos’ y ella respondió que ‘a mi también’. El dice que ahí se enamoró para siempre y que aquello le terminó de enamorarle.

Y a Nico le encantan las frases de película y se queda con ellas. En este caso llevaba años queriendo decir la frase que dice Sean Connery cuando dice ‘En el corazón de Tupolev sólo hay sitio para Tupolev’ y ahí nace todo porque él me trajo la primera estrofa y yo varío mucho la canción y no se parece en mucho al tema de la película ni a lo que planteó Nico.

Es irónico que de lo que llega y hablar de encontrar un alma gemela a lo que finalmente sale en Tupolev hay muy poco…

Sí, muy poco, pero yo necesitaba una canción de mala leche y de alguien que necesitara vengarse del mundo. Tiene un aire muy militar y muy internacional, de estado y me gusta que empieza a hablar de Tupolev en una tercera persona y al final se acaba traicionando y la canta en primera el propio narrador. Me gusta cuando decide ir a vengarse de todo y de todos y dice que ‘todas las canciones no van a poder con él’ y que al final no va a ser un arma nuclear o una ametralladora y que lo que más daño podría hacerle es una canción.

Estos torpedos poco convencionales llegan más abajo y hunden más que los que lanzan los submarinos…

Sí, y son torpedos más poderosos. Puedes reventar a alguien con una canción, puedes mandarlo al cielo pero también puedes acabar con él con una buena canción. Morrissey lo sabe, Los planetas lo saben…

Y tú también puedes tumbar a alguien con alguna canción. Con Turnedo puedes matar a cualquiera, con Ciudadano A también matas a muchos pero con Carnaval y Safari también se cobra víctimas…

Sí, sí, ahí estábamos amarguitos en esa temporada, estábamos tristes. Yo creo que Las siete y media es nuestro disco más triste aunque acaba bastante alegre. Es un disco en el que yo estaba triste, Amaro estaba en una época difícil. [Suena Amaro de fondo] –Estábamos bastante confundidos.

[Retoma Iván] Además es un disco que no recuerdo haberlo grabado. Estaba tan hecho polvo y lo grabamos creo que en tres días y tengo pocas imágenes de grabarlo. Cuando me llamó Rosillo (el mezclador) no me acordaba y fue precioso porque fue el primer disco mío que escuché sin haber escuchado primero. Veníamos de haberlo tocado mucho en directo y muchas maquetas venían del directo, así que lo grabamos en poco más de dos días.

Ahora por ejemplo me hacen un poco de daño algunas de estas canciones como La distorsión o Carnaval y Safari.

Estas son las canciones vivas que luego las escuchas diez años después y siguen escociendo…

Sí, aunque también he de decir que a veces me siento un poco injusto con algunas personas por las canciones que escribí y en Casa he intentado que eso no me pase. Creo que en algunos momentos no me importaba lo que le pasara a alguien.

He hablado de esto antes a la hora de pensar en la responsabilidad de una canción. En ocasiones una canción le va a dar placer a todo el mundo pero a una sola persona le va a joder bastante y a veces me da pensar que tuve tan mala baba.

También tiene que ver un poco con esa Honestidad Brutal que Calamaro nos pide en los discos y me gusta el grado de honestidad que le imprimo. No voy a dejar de hacerlo pero sí a veces pasa el tiempo y me doy cuenta de que alguien sufrió por esa canción.

De hecho Las siete y media coincidió con el divorcio de la madre de mis hijos y cuando ellos vieron el videoclip por la tele en el que me iba haciendo viejo se echaron a llorar al verlo y no me sentí muy bien con eso. Estoy un poco deseando que los hijos crezcan para poder explicarles estas cosas.

Aunque también me alegra saber que tengo un diario de canciones con las que podré explicarles a mis hijos las cosas. Creo que cuando tengan 30 años les podré poner una canción y que les explique por qué pasó lo que pasó. Una vez me preguntaron si hacía canciones para ellos y les respondí que sí, que casi todas mis canciones son para poder contarle de alguna forma quien fue su padre.

Hablando también de quedase a gusto escribiendo y en ese punto de egoísmo necesario también hace falta para quitarse pesos de encima tú mismo.

Sí pero creo que en Casa he tratado de usar mucho más la justicia. Decir ‘vale, algo me duele pero no quiero reventar a nadie’. De hecho alguna canción salió del disco porque no quería eso. Quiero que cuando la gente escuche el disco se sienta bien y habla más de primeras personas que de segundas. Tiene mucho que ver con superar las cosas y creo que es un disco alegre que habla de superación de las cosas pero haciéndolo desde el bien.

Un disco de perdón y olvido…

No, es que creo que no hay nada que perdonar ni que nadie tenga que perdonármelo. Va sobre cómo me siento, de lo que me ha pasado y pueda ser medio chungo pero que ahora estoy bien y que dependerá de cómo cada uno supera sus problemas y dolores.

Todos tenemos el derecho y la suerte de poder acabar bien. Acordarse de lo malo pero no para que tú te vuelvas un capullo el resto de tu vida porque un día te hicieron daño. Al final, casi siempre que tiene que ver con cosas sentimentales, el daño te lo hiciste a ti mismo por meterte ideas absurdas en la cabeza.

Pero Iván Ferreiro también ha sido cruel consigo mismo… Aunque te inspires en otros trabajos tú también te has flagelado mucho…

No soy tanto de flagelarme y sí de reírme de mi mismo. A veces cuando me siento superpoderoso trato de poner títulos algo ridículos para ‘bajarme de la moto’. No me flagelo mucho, me gusta más salir guapo en la foto (risas).

Bueno, en la foto en la que salías en Facebook antes de presentar Casa no estabas especialmente favorecido…

Sí, aunque mi aspecto no es algo que me importa demasiado. Me importa más el interio que el exterior y creo que en Facebook hay que tomarse algo en coña. La que tengo ahora es la foto de Samuel y que me parecía bastante simpática y decidí cambiar la foto.

Hablando de Facebook y de redes sociales, ¿Iván Ferreiro se las toma muy en serio?

No, no me las tomo demasiado en serio. Creo que están ahí, te lo pasas de puta madre pero creo que hay gente que se las toma demasiado en serio. Y a veces doy algo de cera.

Pero es un poco cera desde un punto de vista troll…

No, yo no soy muy troll pero hay días en los que me meto con unos y me llaman ‘facha de mierda’ y al siguiente me dicen ‘rojo cabrón’. Y un día me quejé por el doblaje de Star Wars y me saltaron como locos y me partí el culo.

También me gusta mucho darme cuenta de cómo hay gente que no lee muy bien. Gente que de un mismo mensaje interpretan lo contrario de lo que se decía. Me da un poco de pena que en Twitter antes se podía hacer humor y ahora parece que no se puede hacer humor con cualquier cosa.

Sí que creo que hay cosas con las que no se pueden hacer bromas. No me gustan los chistes de pederastia, no me gustan los chistes machistas y no me hace gracia porque pasa ahora mismo. Hay cosas que ya no me hacen gracia porque están pasando pero creo que hay de otras que de las que sí hay que reírse.

También está el que usa las redes sociales como un desestrese, llega, vuelca su ‘movida’ y se va. ¿Cómo le afecta a Iván Ferreiro esto y los haters que le salen?

Sí, eso sí, tengo un montón de haters. Pero el hater troll también varía y ves sus historiales. Igual que a mi se me ve lo que digo y he dicho, cuando veo a estos y ya se han quemado antes con actores o futbolistas pienso que es un imbécil y ni siquiera le contesto.

Todos los fanáticos de lo suyo me dan igual. Me da muy igual lo que digan de mí en Internet y además con los años he descubierto que es muy poco importante. También hay una cosa, bromeando, a nivel comercial. Para vender un millón de discos es necesario que te odien 80 millones de personas…

¿Cuántas te odian ya?

Pues no lo sé (risas) pero debería haber algo como unfollowers


Podrías hacer una encuesta en Twitter para ello…

Sí pero no serviría porque siempre el que está enfadado hace más ruido que el que está contento. El que se decepciona lo va a decir y al que le gusta se calla y la escucha.

Volviendo al plano terapéutico de la canción, el ‘doctor’ Ferreiro recomendaría a la gente que escribiera sus canciones para volcar frustraciones…

Yo suelo aconsejar a la gente que toque música. Es algo fácil y que sólo necesita querer. También debemos cantar en la ducha… Escribir es muy sano y la gente escribe unas líneas por la noche para ver cómo se siente. Creo que algunos hacemos música para vender pero todos deberíamos saber tocar y hacer un rato el idiota en el sofá con la guitarra. Cuidarse a uno mismo son pequeños placeres que deberíamos hacer más.

Gente que canta, que cocina, que pinta… Conozco amigos que pintan pero sin ningún tipo de ánimo de lucro o para que los vean. Simplemente cogen los pinceles y se evaden. Creo que eso es muy sano, igual que es bueno salir a correr o coger la bici. Placeres para olvidarse de sus trabajos y problemas.

En Casa hay sentimientos muy humanos como el amor, la amistad o la soledad (sobre todo la amistad) pero la última está relativamente mal vista socialmente. ¿El ‘doctor’ Ferreiro prescribiría la soledad?

Yo ahora estoy decidido a estar solo un buen rato. Mi plan ahora es comprobar si se puede estar solo toda la vida bien y aunque se sufre pero también se puede sufrir estando acompañado. Creo que se le da demasiada importancia a las almas gemelas y las medias naranjas.

Ahora estoy más en la soledad y curiosamente desde que no tengo pareja estoy menos solo que nunca. Estoy rodeado de gente pero hay que aprender a estar solo por el tipo de sociedad en el que vivimos. Además para vivir bien en pareja primero debes quererte a ti mismo y muchas veces tenemos el problema de no estar a gusto solos y querer la compañía para que el otro nos salve el culo.

A lo mejor gente que usa al otro como escudo y lo que hace es cargar marrones al otro…

Y esconder sus propios miedos. Yo ahora estoy solo y me doy cuenta de las taras que tengo. Somos dos putos taraos y hacemos las cosas porque somos así. Luego hay que ver qué enfermedades te quieres quedar. Amaro tiene una canción que se llama ‘Enfermedad y muchas veces piensas en si haces canciones porque tienes una patología.

Nosotros somos muy de tener estas ‘mierdas’, además la usamos mucho para referirnos a nuestras cosas. Quizás el próximo disco se llame ‘Mierdas’ o ‘Miss Mierda’ (risas).

Alguna vez a Iván Ferreiro le gustaría no ser Iván Ferreiro…

No lo sufro tanto. No soy una estrella y me refiero sobre todo a eso. Cuando me para alguien es para decirme algo bueno y nunca me ha pasado que me paren en momentos muy incómodos. Si estoy en un bar y alguien me viene a las cinco de la noche y le digo ‘ahora no’ y la gente lo entiende. Siempre se lo suelen tomar bien. Mi pequeña famita sólo tiene satisfacciones.

Hablando de otros músicos y del disco, por aquí también pasó Leiva y le preguntamos si se iba a picar contigo en eso de bautizar canciones con referencias cinéfilas o de la televisión y dijo que era imposible llegar al nivel de chaladura de Iván… Hablando de esa relación con otros músicos, que escucha Ferreiro ahora…

Siempre escucho de todo. Este año muchas satisfacciones personales. Desde Egon Soda, a Coque Malla o Love of Lesbian, el de Leiva, o Sidonie. Tengo la suerte de escuchar los discos antes que los demás y es un pequeño privilegio. También Radiohead pero muchas veces cuando me siento como muy mal vuelvo a Chet Baker o Nina Simone. Aunque siempre gozaré con Prince que ha sido mi gran disgusto del año. También sentí lo de Bowie. No soy un insensible pero Prince era otra cosa.


Esa también es la prueba de la buena salud de la música nacional o del pop rock nacional. Tocas en festivales, coincides con grupos con los que tienes afinidad y se va creando un vínculo bastante fuerte de amistad entre los músicos. Tú también tocaste en el Juntémonos con Bowie y se percibió esa conexión.

Estuvo guay y es eso que dices. Cuando yo llegué pues claro que conocía mucho a Marc (de Sidonie), a Eva Amaral o a Zahara pero por ejemplo no conocía a Maika Makovski o a Asier Etxeandía no le conocía personalmente. Desde ese día tenemos un grupo de whatsapp y mola poder decirle a ellos que lo que hacen es cojonudo. Decir que sus discos molan, que cuando pasan por Vigo... Es hermoso irse conociendo. Conocer a Exteandía, que actúa de puta madre, canta y es un tipo majísimo…

Y también baila bien…

Y también es guapísimo, el cabrón en verdad es para matarle pero es un genio.

Volviendo a esa amistad que tienes dentro de la música, ¿qué canciones te gustaría haber escrito o decir ‘ojalá fuera mía’?

Bastantes… Ahora por ejemplo, Electricidad de Leiva. Envidio muchas canciones a Egon Soda. Fue de Mucho también me encantaría. Tierra de Xoel López es mía, lo siento por él. Le dije ‘Lo siento Xoel, es para mí’. Me dejó marchar de Coque Malla. Aunque que me hubiera gustado para mí es una metáfora. Sería horrible porque entonces no tendría discos para escuchar y me gusta que los demás también me toquen el corazón.

Casi todas las que me hubiera gustado firmar lo que hago es cantarlas y hacerlas mías y no necesito ser el autor. Hay canciones mías que ni escribí yo. Turnedo es de Amaro por ejemplo pero puedo tocarlas.

¿Te ves haciendo más batallitas con Leiva?

Creo que es algo que seguiremos haciendo siempre. Es algo que hacemos cuando nos apetece y que si podemos haremos hasta los 80 años cuando tengamos unos días para tocar. Tengo la suerte de tocar mucho con mis amigos.

¿Y canciones tuyas que toquen otros?

A Años 80 siempre le he tenido mucha manía y cuando la cantó Amaral cambió completamente y le pillé el rollo a la canción de nuevo.

¿Eres groupie y amigo?

Sí, soy muy groupies de mis amigos. Soy muy groupie de Bunbury, de Egon, de Leiva, de Coque. Son mis amigos y también soy su seguidor. Si es cierto que en Piratas miraba más sólo los estilos más cercanos pero ahora he abierto más los ojos y puedo seguir a mucha más gente.

Volviendo al disco encontramos otra canción que es El viaje a Dondenosabidusientan, ¿Dónde está o qué es?

Es una palabra que se inventó mi hijo pequeño cantando una canción y es el nombre que le puse a mi casa. Que en principio también iba a ser el nombre que quería poner al disco y Amaro dijo ‘¿por qué no le ponemos Casa mejor y dejas de liar a la gente?’. Fue un ‘ya está bien’. Pero la canción la sacó mi hijo Lucas con cuatro años al cantar la canción de Dragon Ball Z. Le pedí que escribiera la letra y compré unas letras de juguete para ponerlas en casa y él pensó que le puteaba y le expliqué que no, que me flipaba el poder llamar así a la casa y lo que significa. Ahora está encantado con ello y la gente se asombra al llegar a casa.

Luego hay un recurrente en el disco que es la Distorsión. Algo muy común en tu discografía pero la distorsión no es mala por sí misma aunque la gente la vea así.

La distorsión existe a muchísimos niveles. Por ejemplo, a nivel de sonido con algo de distorsión en una guitarra o un piano puede ser acojonante. La NASA trabaja en motores de distorsión para llegar a otros planetas y joder, es algo increíble pensar en ello.


En otro de los temas, que sí me choca, aunque no sea de Casa pero es de Cronología del Mundo y es El fin de la eternidad con aquel ‘Los principios son finales disfrazados de oportunidades’ que no es necesariamente malo. ¿Ferreiro 2016 sigue pensándolo así?

Claro porque no es necesariamente malo. La siguiente frase acaba con todos los finales son fatales si no sabes que vendrán. Lo malo es cuando no te haces a la idea de que puede acabar y en verdad un final es una gran ocasión para medir cómo te duele algo.

Las referencias a series y películas están más veladas en este disco…

Sí, en el otro puse las referencias muy encima de la mesa pero aquí están más disimuladas. Existe en Laniakea, está Tupolev, están los Leftovers en Casa. De hecho en la edición del vinilo en los extras está El Acontecimiento y en él son todo frases robadas de libros y películas.

¿Qué lee Iván Ferreiro?

Ciencia-ficción en un 99% de los casos. Me gusta pensar en la humanidad en general y en que no haya diferencias ni pensar en más sufrimientos raros. He acabado El fin de la infancia de Arthur C. Clarke y cómo los extraterrestres llegan en una nave increíble y pueden controlarnos sin necesidad dar una hostia a nadie. Son tan poderosos que nos ponen a andar, la única norma que ponen es que no volvamos a hacerle daño a los animales.

Quizás tiene que recomendar una biobibliografía de lo que lee Ferreiro

En la caja de edición especial la hay porque creo que era necesario para este disco.

Para cerrar en un tono más musical, la gira acaba pronto porque es de invierno y no es muy larga. ¿Cómo la ve Ferreiro?

Pues nos presentamos con algunos conciertos antes de llegar a Madrid para ir probando la banda pero luego llegar en diciembre allí y ver el Barclaycard Center con mucho respeto por ir a un sitio tan grande. Quizás estábamos en la zona de confort y a ver qué pasa. Sin miedo no hay emoción aunque hay que arriegar. Estamos todos un poco cagaos así que me alegra de no ser el único.
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