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En esto creo: Javier Mariscal #Esquire100

RAMÓN REBOIRAS | 11/10/2016
Dibujante disléxico, Romántico arruinado, Amante de las fotocopiadoras Xerox, valencia, 65
Publicado originalmente en Esquire 89, octubre de 2015


En Miami, durante una conferencia, coincidí con un señor mayor, muy mayor, que venía siendo el director de arte de Esquire [se refiere a George Lois] . El tío era desesperante, leyendo una especie de manifiesto larguísimo y detrás iba poniendo cada cierto tiempo una diapositiva (que eran, eso sí, cojonudas). Casi ochenta años. Hasta entonces no sabía que existía Esquire. No miro revistas. Yo tengo muchos prejuicios. Y luego me como mis palabras.

Elisava [un centro universitario privado de diseño e ingeniería de Barcelona] fue la primera conexión con el mundo del diseño. Yo fui a parar allí sobre todo porque había oído hablar de una cosa que se llamaba Diseño Gráfico. Había asistido 15 días a la Escuela de Bellas Artes en Valencia (lo típico que te dice tu padre: "Tú estudia Filosofía y Letras, te haces catedrático y luego, por las tardes, pintas"). Yo era el típico adolescente enrabietado de Bellas Artes porque me dieron unos carboncillos para dibujar malas copias de las estatuas griegas. No hombre, no, me dije, yo quiero aprender cuatricomía porque en mi casa se recibía el Paris Match y el Elle y yo había visto nacer la cuatricomía.

Barcelona olía a imprenta. Yo no quería hacer cuadros de una sola copia que los banqueros luego colgaran en el salón . Yo quería reproducir y hacer carteles enormes. Portadas de discos y de revistas. Quería hacer bolsas de la compra y portadas de The New Yorker. Rótulos. Aprendí a dibujar en la cafetería Barrachina de Valencia. Estaba lleno de rotulaciones de gambas. Yo he visto muchos escaparates pintados de Titanlux detrás del cristal. En Elisava había marcianitos como yo que le gustaban los colores, las tipografías, los puntos y las rayas.

Había intentado hacer cine en Valencia pero salía muy caro
. Los dibujos animados eran complicadísimos por los acetatos y la truca. Necesitabas a muchas personas currando. Entonces llegó el cómic. Era puro dibujo y por aquellos días acababan de inventar una máquina prodigiosa que era la fotocopiadora. Hasta los 60 habíamos trabajado con ciclostil y había que dibujar encima de la plancha y cosas similares; cualquier reproducción era un dolor. En cambio la fotocopiadora era un orgasmo. Ponías un dibujo a tinta china y te lo hacía perfecto. Debemos muchas cosas a Rank Xerox. Flipábamos con las Xerox.

Fui DJ en un centro muy moderno de Valencia donde actuó por primera vez Els Joglars. Fue la primera vez que oí a una chica decir "¡Hostia puta!". Era la mujer de Boadella. Fue alucinante aquello. También conocí a Sisa y a Cachas que montaron Música Dispersa. Yo siempre dibujé. Con el tiempo me hicieron saber que era disléxico. Sobre todo con los números. No sé sumar. Me ponen nervioso los números. Me imagino por todo eso que me enganché con el dibujo.

Salir de casa era importante
. Para mí fue convertirme en anónimo y desclasado. Yo de pequeño tenía chófer e iba al colegio del Pilar. Mi padre era muy importante en Valencia. Yo quería escaparme y ser hippie. Hace poco di una conferencia en la Fundación Telefónica y me encontré con un tipo de traje cruzado, repeinado, con zapatos que sólo habían pisado moqueta. Y el chófer abajo. Era el director de no sé qué. Por un momento pensé que él había ido al Pilar también y que yo debería haber acabado así. En vez de intentar venderle un cuadro y hacerme el simpático acabé insultándole.

Se sufre mucho con el amor libre. Tienes a tu chica ahí y vas y te enrollas con la francesita y luego va ella y, en tus narices, se lía con el arquitecto de turno. Se sufre mucho.

Soy un arruinado. De hombre de negocios nada. Ha pasado mucho dinero por mis manos, pero así como ha llegado se ha ido. Debo mucho dinero y no tengo nada. Tengo una Vespa. Voy tratando de tener proyectos pero no lo consigo. No salgo de la ruina. Me encantaría tener la vida resuelta. A ver si me invento unas apps, unas historias o algo… El estudio se va a cerrar y está en concurso de acreedores.

Tengo la sensación de no saber hacer nada. No tengo un gran cariño por lo que hago. Siento siempre que los trabajos de los demás están muy bien pero no los míos. Demasiadas veces me siento muy confundido. No sé muy bien quién soy.

Me arruiné tres veces porque nunca he sabido gestionar las producciones
. Yo he tirado siempre, como dice mi cuñado, con pólvora de rey. Me daba igual. Cuando éramos 60 en el estudio no había horarios y nadie se cortaba allí. Algunos se quedaban los sábados. Otros hacían largos fines de semana. Las cocacolas y las cervezas eran gratis. Había muchos sofás y muchas drogas. Pólvora de rey, dice mi cuñado. Los sofás por cierto estaban ahí antes de la creación de Google. Pagaba bien y los ordenadores eran los mejores. ¿Qué pasó? Pues que de repente te das cuentas que te has pegado un pasote.

He ido a psicólogos para que me ayuden a amar un poco más lo que hago… Ahora mismo estoy otra vez en el punto de partida. Tengo que volver a empezar y no sé por dónde ni sé muy bien quién soy. Todo esto suena muy triste, pero no lo es.
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