Esquire en Facebook
Esquire en Instagram
Esquire en Google Plus
Esquire en LinkedIn
Newsletter
20 Minutos

Italia, de toma pan y moja

JAIME DE LAS HERAS | 25/9/2016
Identificamos fácilmente la cocina italiana con pasta y pizza pero queremos traeros una variante igual de sabrosa. Con ingredientes muy parecidos, Italia también presume de panes por todo el mundo.

Hoy vamos a seleccionar lo mejor de los panes italianos para abrir boca y nos demos cuenta de que hay más que pasta o pizza.

Para leer este artículo:



Siglos de tradición concentrados en un poco de agua, sal y harina. Con esta base la cocina italiana se ha construido una reputación a nivel mundial. Aparentemente ingredientes muy simples pero de extraordinaria calidad y manos expertas se convierten en manjares para todos los públicos.

Vamos a empezar con nuestra visita a Italia por la región de Lombardía, donde pararemos en Mantua. En esta tranquila villa del norte de Italia se cuece uno de los panes más sabrosos del país, la mantovana. Una hogaza de corteza muy tostada y densa miga que es el acompañante perfecto para el jamón de la vecina Parma.

Nuestra visita sigue en la norteña Lombardía donde Milán nos acoge con los brazos abiertos. Capital italiana de la moda y del motor, Milán también guarda en su interior un secreto de harina y agua. Aquí podremos degustar la legendaria michetta, un pan redondo realmente crujiente en cuyo centro encontraremos un pequeño pico. Este pan se ha convertido en un símbolo de la ciudad a pesar de haber llegado de manos de los austriacos en el siglo XVIII.

No muy lejos de Milán, en la cercana Ferrara encontraremos uno de los panes más curiosos del país, la coppia ferrarese. Este pan cuenta con una tradición de más de 700 años de antigüedad, incluso teniendo su propio modo de panificación. Consiste en un pan de cuatro brazos en forma de rombo que además deben estar enrollados. Una obra maestra del arte panificador italiano.

Por fin entramos en Roma, la legendaria capital participa también en este festín harinero con el pan casareccio di Genzanouna ciudad cercana a la capital. Este pan se considera básico en cualquier mesa de la zona del Lazio y se caracteriza por su longitud y su color muy tostado. Similar a una chapata por su longitud pero con un interior más denso, el casareccio es un bocado perfecto para maridar quesos o embutidos.

A medida que llenamos el estómago nos vamos desplazando hacia el sur. Próxima escala, Bari. Bañada por las costas del Adriático, la gente de Bari presume de clima y de gastronomía, donde el pane di Altamura es todo un emblema. Una de las curiosidades es que se cuece en dos alturas, con una base y una cúspide. Esta doble construcción hace de él un pan de miga densa pero suave y realmente crujiente. La pareja de baile perfecta para los guisos de pescadores de la costa de Apulia.

Para cerrar nuestro tostado viaje por la geografía italiana saltaremos el estrecho de Messina. Sicilia debía estar en nuestro recorrido y en él no podía faltar el nero di Castelvetrano Esta especialidad regional con una mezcla de trigo y tumminia, un cereal autóctono que ha sido base de la alimentación de la isla durante generaciones y que aporta el color negro a este pan. Un lujo que marida perfectamente con los tomates y aceites de la isla.

Ahora sólo queda hacer la maleta, ponerse en marcha y conocer Italia entre panes.

Imagen: Ladrón de bicicletas, 1948
Suspira, que es muy sano
¿Tienes el Síndrome Visual Informático?
¡Ropa fuera! Estos son los beneficios del nudismo
12 películas, 12 trajes