Esquire en Facebook
Esquire en Instagram
Esquire en Google Plus
Esquire en LinkedIn
Newsletter
20 Minutos

Alegato a favor de los pantalones cortos en el trabajo

ALFONSO MARESCHAL | 5/7/2017
No sé si hablo en nombre de todo el equipo, pero yo particularmente estoy a favor de los pantalones cortos en el trabajo. También de los shorts, de las faldas, de los kilts escoceses, de los pantalones pesqueros y hasta de los bañadores. Es verdad que la etiqueta hay que guardarla en todo momento, pero a veces sobrevienen circunstancias y temperaturas que hacen que cualquiera se revele. Y en eso llevamos un tiempo.

La polémica actual se desató hace una semana, en un colegio de Exeter, Reino Unido, cuando sus alumnos varones decidieron vestir falda porque el dress code de la institución no les permitía llevar bermudas a 30º C de temperatura. La reacción fue, al mismo tiempo, lógica y extraña, pues uno de los argumentos que han sostenido siempre los enemigos de los pantalones cortos en lugares de prestigio había sido que se trataba de prendas infantiles; pero entonces, ¿por qué prohibírselas a unos chavales de 15 años?

La justificación que dio la escuela fue que ellos no podían llevar las piernas descubiertas, al contrario que las chicas, porque no estaban depilados y era desagradable ver los pelos que les empezaban a asomar por debajo de las rodillas. Una especie de pudor autoimpuesto y de absurdo repelús que, hace 30 años, el mismísimo Umbral hubiese reprobado. No en balde, en uno de sus artículos había dejado escrito que "el pudor / impudor no está nunca en la prenda, sino en quien la lleva". Y, aunque en su caso se estuviera refiriendo a la minifalda, parece que nada ha cambiado en aquellas personas que determinan qué pueden (o qué no pueden) llevar los demás.

En Francia también había sucedido algo parecido. En su caso, habían sido los conductores de autobús de la ciudad de Nantes los que se habían enfundado una falda para evitar los calores sofocantes que padecían en el interior de sus cabinas. Por supuesto, también tenían prohibido llevar pantalones cortos al trabajo, pero las altas temperaturas les hicieron reaccionar.

Según cuenta un artículo publicado en la revista Time, la prohibición masculina de vestir en pantalón corto tiene dos explicaciones: el prestigio de la empresa y la existencia de los aires acondicionados. Con estos últimos, los altos directivos se lavan las manos y dicen que, si se encuentran funcionando, no hay excusa para quejarse del calor. Pero claro, ¿los carísimos aparatos están siempre encendidos?

A este respecto, hace más de diez años, en Japón, ya se intentó limitar el consumo del aire acondicionado para que las empresas no asumieran grandes costes en materia de ventilación y se protegiera un poco más el medio ambiente. En 2011, con las mismas políticas pero tras sufrir la crisis de Fukushima, el gobierno permitió que sus ciudadanos fueran a trabajar en polo, zapatillas e incluso sandalias. Muchos medios se referían a la iniciativa como algo "súper cool" y se asombraban de que las autoridades niponas permitiesen llevar pantalones por encima de las pantorrillas a los hombres. No obstante, el objetivo perseguido era ahorrar energía sin sacrificar la salud colectiva, y lo lograron como solo unos pocos hubieran sabido hacerlo.

Puede que sobre nosotros, los periodistas, todavía pese la leyenda de que presentamos los informativos en calzoncillos y de que el traje se acaba donde empieza la mesa del plató; pero, contrarios a cualquier estereotipo, también nos sumamos a toda iniciativa que suponga combatir el calor, esperando que los pantalones cortos lleguen a las oficinas más pronto que tarde. Hasta entonces, esperaremos viendo Con faldas y a lo loco. Ya saben, por lo que pudiera pasar…
Suspira, que es muy sano
¿Tienes el Síndrome Visual Informático?
¡Ropa fuera! Estos son los beneficios del nudismo
12 películas, 12 trajes