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20 Minutos

Aféitate, pero no lo pases mal

PABLO GRIS | 19/5/2017
Las modas van cambiando mucho respecto a lo que el vello facial se refiere. A veces se decantan más por los bigotes, otras veces por las barbas recortadas, otras veces son las largas y, a veces, ninguna barba es lo más aceptado. No dejan de ser modas, pero cuando uno quiere afeitarse (sea cual sea la razón) puede encontrarse con dificultades que los expertos saben bien cómo solucionar.

Además de tener que pasar por el incómodo proceso del afeitado, muchos hombres experimentan después un enrojecimiento de la piel, así como ven la aparición de granos y zonas infectadas. Aunque de tamaño pequeño, estas consecuencias en la piel deben tratarse. De hecho, este efecto del afeitado tiene un nombre: pseudofoliculitis.

Esto puede prevenirse con un buen afeitado, como aconsejan Roberto Martín (barbero con más de 20 años de experiencia) y Carlos Suñe (periodista catalán creador del portal No sin mi barba en una entrevista concedida a El País. En ella, estos dos expertos dan una serie de consejos para prevenir la irritación y mal afeitado.

Los preliminares son siempre importantes. Lo primero es humedecer bien la barba para que el pelo se reblandezca y el afeitado no se haga sobre pelo seco, que es más duro. Después, el afeitado tiene que realizarse en el sentido del pelo y no en el contrario, pues puede "saltar el poro". Esto ocurre cuando vemos que después de pasar la cuchilla sale sangre. Aún así, Roberto añade que en el caso de que la piel no sufra a contrapelo, esta es una técnica que corta más de cerca la raíz. En el caso de que se pueda, insiste, debe ser en la segunda pasada, no en la primera.

En cuanto al tiempo, insisten en que el tiempo estimado de afeitado puede ser de 15 minutos aproximadamente. Las prisas pueden llevar a un mal afeitado o a lesiones con la cuchilla. Carles afirma que, en caso de tener prisa, es mejor no afeitarse y esperarse a la noche, pues es mejor ir con una barba bien recortada que "con la rojez característica de un afeitado hecho con prisas".

Estos dos expertos también coinciden en que lo mejor es la cuchilla tradicional frente a las maquinillas eléctricas. Estas últimas, según ellos, son de gran utilidad cuando se combinan con la cuchilla: primero la maquinilla eléctrica para quitar el pelo más largo y después repasar y perfeccionar el afeitado con la cuchilla.

¿Y qué cuchilla usar? Pues nunca la más barata y siempre evitar repetir de cuchilla. Una mala cuchilla puede crear heridas (e infecciones posteriores) en la piel. La cuchilla reutilizada puede almacenar suciedad de los pelos y folículos del día anterior, por lo que hay que cambiarlas con frecuencia. ¿Cuándo? La banda hidratante es la que da la pista: si se desgasta, es hora de cambiarla. "Una cuchilla que se usa dos o tres veces a la semana no durará más de quince días".

Aunque los preliminares y el propio ejercicio son importantes, los finales felices también importan. Una vez acabado el afeitado, hay dos cosas que no se deben hacer: secarse con la toalla y abusar del aftershave. Lo primero, porque la piel está irritada y secarla con el frote de la toalla puede generar más irritación, por lo que el secado tiene que hacerse con cuidado, dando toquecitos con la toalla suavemente. Lo segundo, no siempre está indicado, pues solo se aconseja a los que tienen la piel sensible. Aún así, hay otros productos, como el aloe vera o bálsamos naturales que también sirven.

Para finalizar, Carlos y Roberto concluyen diciendo que el afeitado diario no es bueno, pues la piel sufre con el afeitado. Esto no siempre puede seguirse, pues a veces un hombre se ve obligado al afeitado por causa mayores (mi trabajo… no me queda bienmi pareja…). Pero siguiendo los consejos de los expertos, al menos, no caeremos en la incómoda sensación (e imagen negativa que da) de la ya mencionada rojez e irritación: la pseudofoliculitis.
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