Esquire en Facebook
Esquire en Instagram
Esquire en Google Plus
Esquire en LinkedIn
Newsletter
20 Minutos

El placer de ser noctámbulo

DANIEL AVENIDA | 10/3/2017
Estás tumbado en el sofá, abrazado a un cojín y con el mando bien sujeto en la mano -no sea que se escape-, mientras sale la vidente de turno a inventarse el horóscopo o una rubia espectacular que te incita a llamar si descubres la palabra escondida. Son las tres de la mañana y, aunque te frotas los ojos como si tuviesen arena dentro, el sueño parece haber encontrado algún rincón extraño en el que esconderse. ¿Te suena? Pues el Medical Resource Council Mammalian ha encontrado la respuesta a tu problema.

La culpa de todo la tienen tus genes. Así de fácil. Esa es la conclusión a la que ha llegado el Laboratorio de Biología Molecular del MRC, ubicado en Cambridge, junto a otro grupo de científicos de la Universidad de Nueva York.

Afh. Ese es el nombre que le han dado a este cruel gen, perverso material de código que provoca tanta falta de sueño, malas digestiones y desórdenes en el metabolismo. Se trata de una variación del Fbxl3, algo que nos deja como estábamos, pero que tampoco está mal poner por escrito (ya que le da algo de veracidad al asunto periodístico). El punto importante es que este gen se relaciona con la regulación de ciertas actividades cotidianas en función de ciclos que duran 24 horas (tus rutinas de instintos diarios, vamos), y algunas variaciones (del Fbxl3) pueden provocar desórdenes del sueño, la alimentación y otras cosas del montón. Por cierto, lo de Afh viene de "After hours" -sobran las explicaciones-.

Pero, ¿cómo han descubierto todo esto? Por unos ratones. Sí, ratones de laboratorio con ciclos diarios de 27 horas. Patrick Nolan, director del estudio, lo explicaba de esta forma: "los ratones que poseían el gen Afh, tenían ciclos de 27 horas. Los que no tenían esta variación del gen, mostraron patrones de 24 horas, iguales que los nuestros". Después de esta explicación, uno se queda más o menos como estaba. Pero Nolan vuelve al tema y profundiza para decirnos que "las protagonistas de estos patrones son las proteínas, en concreto una denominada Cry. Al estudiar a los ratones con esta variación del gen, el resultado es una tasa de degradación retardada de la proteína Cry, lo que se traduce en una desaceleración de los bucles de retroalimentación molecular y la dilatación de los relojes internos". Ahora todo se entiende, ¿verdad?

En cualquier caso, el estudio ayudará a las personas que presentan patologías del sueño, desórdenes mentales (varios) y trastornos afectivos estacionales. Y todo gracias al Afh, el MRC y alguna otra sigla que se nos escapa.

Adiós al horóscopo y la teletienda.
Cómo conciliar bien el sueño en verano
Los 7 principios del buen sexo
Pero, ¿qué gafas de sol me sientan mejor?
Las 8 playas más desiertas de España