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Stany Coppet y la Sastrería a Medida de El Corte Inglés para Esquire

JAIME DE LAS HERAS | 6/3/2017
Stany Coppet pertenece a esa estirpe de actores camaleónicos que se encuentran igual de cómodos interpretando a protagonistas que a antagonistas. No importa sumergirse en las profundidades de la selva amazónica en La Vie Pure, de ser el temible Khaled en la serie El Príncipe o de ponerse en la piel de un buscador de oro en Ouro.

Francés de nacimiento (París, 1976) pero con aires de la Guayana Francesa, de Bretaña y algo de gipsy, Stany se siente igual de cómodo detrás de las cámaras como fuera de ellas y demuestra que sus papeles de malo son sólo un producto de la ficción.

Lo que no es ficción es que entre sus pasiones predilectas está en disfrutar al máximo de la moda y del estilo, sobre todo descubriendo el servicio de Sastrería a Medida de El Corte Inglés, donde aprovechamos unos minutos entre medidas y pruebas para entrevistar a Stany antes de que se pusiera en marcha para lucir esmoquin a medida en la gala de los Goya del pasado mes de febrero.



¿Cómo es para un actor que no es español integrarse en un proyecto con personajes y compañeros de otro país y manejarse con otro idioma de manera más cotidiana?

Bueno, siempre cada proyecto es diferente y hay que integrarse en un nuevo equipo pero lo vives de igual manera que si fuera una película francesa, china o americana. Tenía que integrarme en el equipo y ajustarme a ello pero no ha sido la primera vez que he trabajado en España. Antes participé en Águila Roja, la película (2011) y con esa experiencia te das cuenta de que trabajar en cine o televisión en España no es tan diferente de hacerlo en Francia. La única dificultad era hablar en castellano y memorizar mi texto en otro idioma pero tenía mucho apoyo por parte del equipo y mucho entendimiento aunque hable castellano pero no sea mi idioma materno.

Hablando del eterno dilema cine-televisión y aunque un actor siempre quiere trabajar. ¿Qué diferencias le encuentras tú a un mundo y a otro?


Mi última película es La Vie Pure, que es la historia de un periodista francés que desaparece en los años cincuenta en la selva amazónica y en ella se ve que es muy diferente trabajar en este tipo de película que en series por varias razones.

La primera es que el presupuesto en cine independiente es muy diferente y hay que cuidar mucho el tema del tiempo y no se puede perder un minuto. En televisión trabajamos muy rápido también pero me parece que hay mucho más presupuesto y más opciones de decir "bueno hoy no hemos conseguido hacer toda la jornada pero mañana continuamos y sacamos todo el plan de trabajo".

Cuando tuve la suerte de rodar La Vie Pure, por ser protagonista y todas las secuencias tienes el lujo de que todo el equipo está por y para servir a tu actuación. Entonces aunque grabásemos en la selva amazónica en condiciones muy duras tenía el apoyo de todo para concentrarme y buscar los matices artísticos de mi personaje.

Aunque ahora veo que la televisión se acerca ahora más a menudo al cine. Se contratan directores, guionistas o actores que trabajan en los dos mundos y creo que el mundo de la televisión está cambiando y se ve con series como House of Cards donde un actor de cine y teatro como Kevin Spacey pasa a la televisión.

Saliendo de papeles protagonistas y entrando en repartos corales como el de El Príncipe, ¿qué puede hacer un actor para que en un elenco tan grande un personaje destaque y tenga algo más de carisma?

No diría que hay trucos y sobre todo no serviría si intentas hacer tu papel más grande que el proyecto. A tu personaje le ayudas cuando piensas que estás trabajando para todos. Así que estudias tu personaje, lo investigas y entiendes lo que puede ser. Te pones en su piel para entender el cerebro, su filosofía, la música que escucha, que llevaría puesto, cómo vestiría.

No sólo está el texto si no que también está la forma en la que se comportaría. Por eso también estudio mi mente, mi físico, lo que me gusta y lo que no, es decir, intentar conocer todos mis detalles al máximo para llevarlos también al personaje.

A mí por ejemplo me gusta mucho además elegir los zapatos y los relojes de mis personajes. Me resulta más fácil ponerme en su piel e identificarme con ellos. Además de ese modo también pones en valor el trabajo de las personas que trabajan en vestuario al demostrar que les ayudas y te preocupas también de que ellos hagan un buen trabajo.



Miles de tejidos distintos se encuentran a disposición del cliente para descubrir la Sastrería a Medida de El Corte Inglés

Con este nivel de detalle y de preparación, es imposible que un actor no herede algo de sus personajes y que te quede de su vida diaria.

Te quedas más con sentimientos. Como actor trabajas mucho con la sensibilidad y hay secuencias en las que sientes cosas. Amas, odias, te apenas o vives un momento amargo por creer y crear esto en tu cuerpo al buscar cosas en tu vida o experiencia.

Cuando sales de un proyecto no te queda un gesto pero sí me quedan sentimientos. No es nostalgia pero es una situación que permanece como un souvenir de unas vacaciones o un recuerdo de la infancia. Es una memoria que permanece de cada papel que he hecho.

En El Príncipe recuerdo momentos de odio y a la vez sentimientos de satisfacción máxima, casi sensuales. Y por ejemplo cuando recuerdo La Vie Pure tengo sentimientos de tristeza profunda con personas que han vivido a mi lado y que no están en este mundo. Con ella toqué momentos muy emocionantes personalmente y siempre hay varias cosas que se quedan contigo después de cada proyecto.

También es una ventaja de ser actor, ¿no? Ser actor te permite conectar con otros personajes que quizá en tu vida diaria no podrías ser.

Sí, es verdad pero veo esto como vivir simplemente. Es una suerte meterse en diferentes situaciones que no se viven en una vida pero es el camino de vivir cada momento. No es normal pero al final es parte de la propia vida.

Es una especie de carpe diem actoral en el cuál no importa lo que hay más allá.

Exactamente, eso es.

¿Qué más proyectos tienes a corto plazo?

Ahora en 2017 se estrenará una serie que se llama Perdóname señor que rodamos en Andalucía por la zona de Barbate y Cádiz y que se estrenará en Telecinco en los próximos meses. Comparto cartel con Paz Vega, Jesús Castro, Christian Sánchez… es un elenco de maravilla. Creo que es un proyecto novedoso donde el paisaje de Andalucía está también muy presente que creo que va a emocionar mucho y será como un balón de oxígeno para los espectadores.

Además también La Vie Pure va a llegar a España de la mano del Institut Français (la parte cultural de las embajadas francesas) y la vamos a proyectar en colaboración con ellos en varias ciudades a finales de marzo.

También tenemos Guyane, una serie de Canal Plus que se emite en Francia y Alemania y que estamos en trámites de traer también a España que llegaría bajo el título de Ouro [oro en brasileño]. Es un western moderno ambientado en la selva amazónica sobre los buscadores de oro y es una producción muy potente…

De nuevo Stany Coppet aparece en un trabajo muy amazónico...

(Risas) Bueno, sí, además lo llevo en la sangre. Mi padre es de Guyana francesa pero mi madre es de Bretaña aunque con una parte de la familia de origen gitano. Creo que es una mezcla muy potente (sonríe).

Así que el tema de captar acentos y ampliar tus registros con personajes internacionales te resulta muy cómodo.

Sí, me ofrece una visión muy versátil y muy mezclada que es muy útil como actor.

Recuperando Ouro, ¿llegaría a España este 2017?

Creo que llegará. Sólo está pendiente la negociación de cómo será y con qué cadena se retransmitirá. El director es Kim Chapiron, un hombre con mucho talento y creo que es una serie que emociona muchísimo. Es cierto que hay violencia pero el tema es muy actual sobre el Amazonas y hace que la pantalla transpire cuando la ves.

En este caso además interpreto a Silva, un brasileño con un papel muy marcado de malo malísimo otra vez (risas). Lo bueno de hacer de malo es que tocas huecos de tu alma que no tocarías en tu vida diaria y eso es muy divertido.

Además supone un reto interpretativo distinto porque se pidan de ti cosas muy distintas a cómo eres en la vida real.

Sí, así es, además lo difícil en los papeles de ‘malo’ es conseguir darle humanidad. Darle un punto débil que haga que entiendas que sea un humano que ha ido por el mal camino pero que no es simplemente malo. Intento dar un poco de humanidad a mis malos y que se pueda empatizar con ellos. No siempre es posible hacerlo pero hay que intentarlo con cada papel de malo.

Cómo afecta y en qué influye que además este tipo de producciones modernas que apuestan por escenarios más naturales y mucho presupuesto ofrezcan tanta variedad de exteriores.

Por ejemplo en Perdóname señor estábamos en exterior todo el tiempo. Es otro tipo de reto por el que la productora apostó y que es increíble. Se multiplican los riesgos de fallar pero es a la vez muy gratificante y notas la calidad de un proyecto.

Con Ouro también estábamos todo el tiempo en selva, helicópteros, planos con quads, ríos, disparos y siempre es mucho más interesante cuando estás en lugares reales que te ayudan más a creerte un persona que cuando estás delante de un croma.



12 medidas distintas se necesitan para confeccionar un esmoquin Sastrería a Medida de El Corte Inglés

Aparte de la pasión por el cine, también tienes una cierta debilidad por la moda y siempre te gusta ir bien vestido. De hecho ahora te vemos preparado dando los últimos retoques para ir a la gala de los Goya con un esmoquin a medida de la Sastrería a Medida de El Corte Inglés. ¿Cómo te sientes en un momento así?

Un traje hecho a medida es una segunda piel. Entras en un guante que además a mi me viene perfecto porque soy alto pero también ancho de espaldas pero de cintura fina y brazos muy largos. Buscar en una tienda y encontrar algo que te quede bien con este cuerpo es complicado y siempre algo queda corto o ancho, por eso los trajes a medida son una solución perfecta.

El lujo de tener la Sastrería a Medida de El Corte Inglés te permite cambiar de liga y jugar en otra categoría. La calidad del tejido, todas las opciones que te ofrecen en tela, cómo poner los bolsillos… Crea muchas diferencias y refleja parte de tu personalidad además te conviertes en un poco a ser diseñador y es una experiencia muy bonita.

También tiene su liturgia de las mediciones, elegir los materiales y luego recibirlo con una ilusión casi de niño…

Sí, es algo que siempre gusta y que hace que además te sientas bien. Cuando me vi por primera vez con el esmoquin a medida de la Sastrería a Medida de El Corte Inglés pensaba que me quedaba más que impecable, que me quedaba impresionantemente impecable (risas). Además me siento como un millón de dólares como dicen los americanos. Algo que siempre me recuerda un poco a la película Una proposición indecente con Robert Redford, que para mi es uno de mis referentes tanto dentro del cine como en el estilo.

Aparte de Redford, ¿qué más referentes sobre actores, elegancia y estilo te llaman la atención?

También Paul Newman, Steve McQueen aunque también me gustan mucho los clásicos como Humphrey Bogart pero mi gran modelo es Omar Sharif. Sin embargo, hoy en día también hay actores que admiro mucho por su trabajo, por sus valores y también por su estilo. Leonardo DiCaprio es uno de ellos, me encanta como trabaja pero también los valores que transmite y que haga de ejemplo como actor y como persona.

¿Y si tuvieras que elegir algún referente del cine francés y español para trabajar?

¡Bueno! Hay un actor con el que sueño trabajar que es Vincent Cassel y de España me gustaría mucho trabajar con Penélope Cruz.



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